Los perros no solo observan a sus humanos, también son capaces de interpretar distintas señales y responder a ellas.
Así lo explicó Francisca Bertín, directora del Centro de Investigación Cognitivo Animal de la Universidad de las Américas (UDLA), en el nuevo capítulo de Tecnociencia, donde conversó con Andrea Obaid sobre las habilidades cognitivas de estos animales.
Según Bertín, la evidencia muestra que los perros pueden distinguir nuestros estados emocionales y prestar atención tanto a las expresiones faciales como a las posturas corporales. “El perro es capaz de procesar y distinguir nuestros estados emocionales” y “no solo mira nuestra cara, sino que (...) también mira mucho nuestro cuerpo”, explicó.
Esta capacidad también influye en el vínculo que desarrollan con sus cuidadores. “El perro es muy capaz de formar vínculo” y “el humano tiene un valor para el perro y particularmente su cuidador”, sostuvo Bertín. La especialista agregó que los animales pueden ser especialmente sensibles a “las señales específicas de su humano”.
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Pero la relación no debería centrarse únicamente en que el perro aprenda a adaptarse a las personas. Bertín llamó a reconocer sus propias necesidades de “pasear”, “explorar el mundo (...) oliendo nuevos espacios” e “interactuar también con otros miembros de su especie”.
“Nunca deberíamos llevar al perro a una situación de ansiedad”
En ese sentido, afirmó: “Creo que ya es tiempo que nosotros empecemos a aprender más del perro”. La especialista también llamó a modificar las expectativas sobre la educación de estos animales.
“Los perros igual que los niños y en realidad cualquier integrante que nosotros ingresemos a nuestro hogar tenemos que darle una educación básica y tenemos que también comprender cómo se expresa”.
Para ello, plantea que es necesario identificar cuándo el animal está predispuesto a aprender y cuándo experimenta un estado negativo.
“Nunca deberíamos llevar al perro a una situación de ansiedad, estrés o miedo si queremos lograr una convivencia”, advirtió Bertín.





