Chile enfrenta un escenario de aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

Según los informes epidemiológicos del Ministerio de Salud, durante 2025 se registraron 2.682 casos de gonorrea, con una tasa de 13,3 por cada 100 mil habitantes, la cifra más alta de la última década.

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La sífilis, en tanto, alcanzó 11.155 notificaciones, equivalente a una tasa de 55,2 casos por cada 100 mil habitantes, también el registro más elevado de la serie.

Ante este escenario, especialistas destacan la importancia de la detección, considerando que algunas ITS pueden desarrollarse sin síntomas evidentes. La gonorrea, por ejemplo, puede presentarse de forma asintomática, especialmente en mujeres, lo que puede dificultar su identificación y favorecer nuevas transmisiones.

“Muchas ITS pueden avanzar silenciosamente. Por eso, hoy el diagnóstico es también una herramienta de prevención. No tener síntomas no significa necesariamente no tener una infección”, explica Andrés Araya, bioquímico y doctor en Microbiología, gerente general de Biotecom.

Entre las infecciones que requieren atención se encuentran Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae y Mycoplasma genitalium. En el caso de la gonorrea, además, existe preocupación por la resistencia a los antimicrobianos, desafío incorporado en una nueva norma técnica de vigilancia epidemiológica aprobada por el Minsal en 2026.

El diagnóstico molecular permite identificar directamente distintos microorganismos asociados a ITS y, mediante paneles multiplex, detectar varios agentes en una misma muestra.

Araya enfatiza que un diagnóstico oportuno permite orientar el manejo clínico y reducir riesgos: “Diagnosticar a tiempo protege la salud de la persona y también la de sus parejas. La prevención y el diagnóstico oportuno deben avanzar juntos”.