Compartir la cama puede ser una expresión de cercanía, pero no todas las personas logran descansar bien acompañadas. Según Mejor con Salud, los hombres que prefieren dormir solos pueden tener motivos prácticos vinculados al sueño y a sus hábitos, sin que esa elección signifique una distancia afectiva.

Dos de las razones tienen que ver con las interrupciones durante la noche. Por un lado, los cambios de postura o las veces que alguien se levanta pueden despertar a quien duerme a su lado. Por otro, los ronquidos, el rechinar de dientes y hablar dormido pueden dificultar el descanso. Para algunas parejas, dormir en habitaciones distintas se percibe como una alternativa para reducir esas molestias.

Un tercer motivo es la diferencia de horarios: trabajar por turnos, acostarse tarde o comenzar el día de madrugada puede alterar el sueño de la otra persona. El cuarto es la comodidad física. Quienes necesitan moverse con libertad o disponer de más superficie en la cama pueden preferir dormir solos, sin que eso reste cariño a la relación.

La quinta explicación es la sensibilidad a las condiciones del dormitorio. Una luz encendida, los sonidos o distintas preferencias de temperatura pueden complicar la noche de quienes tienen el sueño ligero. Descansar por separado les permite ajustar mejor ese entorno a sus necesidades.

El sexto motivo es disfrutar de un momento de soledad después de un día exigente o de muchas horas de convivencia. Ese espacio puede servir para desconectar y recuperar energía, sin expresar un deseo de alejarse de la pareja. Estas razones son orientativas: esta información sobre descanso no reemplaza la atención profesional.

Fuente: Mejor con Salud. Redacción: Positiva+ Canal.