Imagínate despertar en una ciudad con taxis voladores, ver noticias en tiempo real desde otros planetas o leer las noticias solo en versión digital, porque los periódicos tal y como los conocemos dejaron de imprimirse en papel.

Y no, esto no se trata de una ni de una startup de Silicon Valley, ni un pitch de ciencia ficción reciente: es parte de una historia escrita hace más de un siglo por Julio Verne.

En La jornada de un periodista norteamericano en el 2889, el autor francés se adelantó, con sorprendente precisión, a muchas de las tecnologías que hoy damos por sentadas y que usamos todos los días. Y lo hizo desde un lugar clave: el periodismo.

Julio Verne predijo el futuro; estas tecnologías hoy son una realidad. Imagen: Unsplash

Un texto nacido antes del siglo XX

Este relato fue publicado por primera vez en 1889, originalmente en inglés, y más tarde atribuido a Julio Verne (1828–1905), uno de los grandes visionarios de la literatura universal. Verne no era científico, pero sí un observador obsesivo del progreso tecnológico y sus consecuencias sociales.

La historia imagina un día completo en la vida de Francis Bennett, director del Earth Herald, el periódico más influyente del año 2889. A través de su rutina, Verne despliega un catálogo fascinante de inventos que, leídos hoy, resultan inquietantemente familiares.

El periodismo del futuro... ¿Nuestro presente?

Una de las ideas más radicales del texto es el “periodismo telefónico”. En lugar de imprimir diarios, las noticias se “hablan” directamente a los suscriptores. Es difícil no pensar en podcasts, noticias en audio o incluso asistentes de voz que hoy nos leen información mientras hacemos otras cosas.

Verne va más allá. Los reporteros no solo narran, también muestran imágenes en tiempo real, gracias al telefoto. En pleno siglo XIX, el autor ya imaginaba algo muy cercano al streaming: las videollamadas y el periodismo multimedia.

Videollamadas y automatización total

En la intimidad del hogar, el protagonista de la historia, Francis Bennett, se comunica con su esposa mediante un sistema que transmite voz e imagen a distancia. Hoy lo hacemos a diario con Zoom, FaceTime o WhatsApp, pero en 1889 eso era pura imaginación.

Julio Verne predijo el futuro; estas tecnologías hoy son una realidad. Imagen: Unsplash

También hay automatización doméstica: vestidores mecánicos, baños inteligentes, comida distribuida por tubos neumáticos. Lo que Verne describe como lujo extremo, hoy se parece bastante a la domótica, es decir, la automatización y control inteligente de una vivienda, con la ayuda de robots domésticos y logística automatizada en el hogar.

Energías limpias y ciudades inteligentes

Otro punto clave es la energía. El relato habla de acumuladores solares, eólicos y geotérmicos capaces de alimentar ciudades enteras. Verne no solo anticipó las energías renovables, sino también el concepto de almacenamiento energético y redes inteligentes.

Incluso imagina ciudades con clima controlado, transporte aéreo urbano y aceras móviles, como las bandas transportadoras que hoy encontramos en los aeropuertos.

Leer La jornada de un periodista norteamericano en el 2889 no es un ejercicio de nostalgia, sino una invitación a mirar el presente con otros ojos. Verne nos recuerda que muchas de las tecnologías que nos sorprenden hoy ya fueron imaginadas en el pasado, y que el verdadero desafío no es inventarlas, sino entender cómo cambian nuestra vida.

Otras obras con innovaciones tecnológicas:

  • De la Tierra a la Luna – 1865
  • Veinte mil leguas de viaje submarino – 1870
  • La isla misteriosa – 1874
  • París en el siglo XX - escrita en 1863 y publicada en 1994
  • Robur el Conquistador - 1886

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