La Cámara de Diputados rechazó por un voto una reforma constitucional impulsada por el Ejecutivo para ampliar el plazo de detención de personas extranjeras durante el proceso de expulsión administrativa.
La propuesta requería 89 votos favorables para alcanzar el quórum constitucional de 4/7, pero obtuvo 88 votos a favor, 28 en contra y 19 abstenciones, por lo que no continuará su tramitación.
El resultado volvió a poner el foco sobre la asistencia de los parlamentarios y, particularmente, sobre la situación de quienes se encuentran fuera del país integrando la delegación que acompaña al Presidente Kast en Nueva York.
El origen de la controversia
El Gobierno sostiene que los permisos de diputados como Stephan Schubert fueron ingresados oportunamente a través de la plataforma de la Cámara, tanto el 17 como el 21 de septiembre.
Según la explicación entregada, posteriormente se les solicitó realizar el trámite de manera manual para efectos de acreditar la situación de los parlamentarios y del quórum. El Gobierno asegura que la bancada realizó ese procedimiento dentro de los plazos y en la forma requerida, pero que finalmente los antecedentes no fueron tramitados por la Secretaría Legislativa.
Desde el corazón de la Cámara de Diputados, la historia dice que una solicitud de permiso debe ingresar, darse cuenta en una sesión y ser votada en la sesión siguiente. Pero los permisos fueron presentados inicialmente de manera incorrecta y que, por tratarse de una solicitud que debe ser precisa, esos antecedentes fueron rechazados.
Fuentes del Legislativo detallan que uno de los documentos llegó este martes a las 9:43 horas, cuando el plazo para incorporar materias a la Cuenta de la sesión ya había cerrado, a las 9:30 horas.
La versión de Schubert
En medio de esta disputa, el diputado Stephan Schubert defendió la situación de los parlamentarios que forman parte de la delegación presidencial. El presidente de la comisión de RR.EE de la Cámara Baja sostuvo que se trataba de una invitación del Presidente de la República a los parlamentarios que participan de la gira y afirmó que dicha invitación había sido ingresada oportunamente por el Ejecutivo a la Cámara.
“Esta es una invitación presidencial para todos los parlamentarios que estamos en esta gira presidencial”, señaló desde Nueva York, agregando que “la Cámara oportunamente autorizó la salida de los parlamentarios que estaban invitados por el Presidente”.
Sin embargo, el documento presentado por el propio Schubert, como consta en los sistemas públicos, muestra una diferencia relevante respecto de esa explicación.
En su escrito ante la Cámara, el parlamentario invocó expresamente el artículo 34 del Reglamento y señaló: “Informo a Ud. que me ausentaré del país por un plazo inferior a 30 días”.
El documento precisa que la ausencia se extendería entre el 20 y el 25 de septiembre y que el motivo era integrar la delegación que acompañaría al Presidente Kast en su visita a Nueva York para participar en el 81° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Es decir, Schubert presentó un aviso de salida del país al amparo del artículo 34. Su documento no está redactado como una solicitud para que la Sala autorice su viaje.
Esto porque el Legislativo distingue entre distintas situaciones: la salida del país con aviso, las actividades oficiales con el Presidente de la República y las misiones oficiales, cada una con procedimientos diferentes.
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La autocrítica del Gobierno por un nuevo error de cálculo
Pero la desinteligencia para garantizar los votos no es algo nuevo. Ya ocurrió a finales de julio con la votación del informe de la comisión mixta de la Ley de Reconstrucción, y la inasistencia del senador Enrique Van Rysserlberghe (UDI), y a inicios de septiembre con la ausencia del independiente Sebastián Keitel en la votación de Sala Cuna Universal.
Ahora, tras el rechazo de la norma de expulsión administrativa, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, José García Ruminot, reconoció que el Ejecutivo había realizado un trabajo previo para asegurar los votos, pero atribuyó el resultado a “imponderables”, señalando que al momento de votar algunos parlamentarios pueden no estar en la Sala o cambiar su posición.
La votación, por sí sola, no permite establecer que los diputados integrantes de la gira por Nueva York hayan sido responsables del voto faltante. Lo que sí deja en evidencia es la importancia que tuvo el control de asistencia y de los procedimientos parlamentarios en una jornada en que un solo voto hizo la diferencia entre que la reforma constitucional avanzara o quedara rechazada.





