Llevan a escena el cuento La vendedora de nubes, de Elena Poniatowska, con una adaptación que no modifica la estructura del relato y que tendrá funciones del 17 de octubre al 1 de noviembre en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
El relato se sitúa en un bullicioso mercado, impregnado de olor a naranja y romero, en donde una niña intenta vender una mercancía poco usual: una misteriosa nube que soñó la noche anterior y que ató con un cordelito para que no se le perdiera.
“Es un cuento breve y maravilloso, que quizá puedes leer en 10 minutos, y ahí es donde está el reto que me impuse como director y creador, junto con el colectivo Los Alichanes Teatro, de no modificar su estructura, sino de llevarla a la escena sin intervenir en la dramaturgia del texto”, comenta en entrevista Mauricio Pimentel, director del montaje.
Y agregó: “Así que no hice ninguna dramaturgia sobre las palabras de Elena, sino más bien una dramaturgia con todo aquello que suceda alrededor de sus palabras, y esa es una de las principales características de este montaje, que encontré en Elena un relato que me parecía profundamente teatral sin haber sido escrito para el teatro”.
El montaje, comenta Pimentel, inicia cuando una niña acude al mercado para vender lo único que tiene: una nube, como metáfora de los sueños y los deseos, mientras los demás venden sus mercancías y los marchantes se muestran interesados o no, lo cual retrata mucho la estructura social en la que vivimos”.
¿En qué momento histórico se ubica el relato? “Está abierto. Sin embargo, hay cuatro personajes que atraviesan el cuento y que podrían darnos una idea. Por ejemplo, una mujer emperifollada —así lo dice ella—, un militar y un estudiante.
“Hay un planteamiento con el que nosotros tratamos de jugar, con una metáfora hacia el movimiento de 1968, pero es totalmente velado, no está apuntado hacia allá, sino que es mucho más abierto, pero creo que el contexto tiene que ver con ese momento de ideas y sueños perdidos”, expuso.
¿Qué tipo de nube es la que llevará a escena? “Después de trabajar el relato, habitarlo y entenderlo desde el cuerpo, la nube es la inocencia del ser humano, las posibilidades, los deseos y los sueños inquebrantables, porque es difícil que alguien pueda destruir esa parte de nosotros y es lo importante del cuento, ya que los sueños no se pueden vender, comprar, minimizar ni atravesar de manera peyorativa. Me parece fundamental mostrar a los niños que nada de esto pueden arrebatarles”.
La obra, con el diseño sonoro de Alfonso Olguín, se presentará del 17 de octubre al 1 de noviembre, con funciones los sábados y domingos a las 13:00 horas.



