Son 40 años ininterrumpidos de Juanchi Baleirón en Los Pericos. El guitarrista, compositor y, desde 2004, vocalista principal de la aclamada agrupación de reggae argentino, continúa al pie del cañón.

Él y su grupo vienen de sacar un disco que explica también esta vigencia: “Inmortal”, publicado este 2026. Un álbum que continúa su línea de reggae-pop y en compañía de varias figuras como Abel Pintos, El Plan de la Mariposa, Sabino, entre otros.

“No son esos featurings que a veces abundan y que son hechos en un escritorio, como digo yo. Estos son hechos en sala de ensayo, en compartir música de corazón, de músico a músico. Eso está lindo y la verdad que sucedieron cosas muy lindas”, expone Juanchi sobre compartir y trabajar con artistas más jóvenes y el cariño que le brindan, como fue en el caso de esta última placa.

El también productor, que trabajó con Attaque 77, 2 Minutos, Ciro y Los Persas, Auténticos Decadentes, entre otros, y vocalista por necesidad, como ha dicho en entrevistas anteriores tras la salida de Bahiano, mira con alegría el camino recorrido.

“Es mejor de lo que uno esperaba” y “no podríamos pasar un día sin ser Pericos”, expresa sobre envejecer como músico. “Cuando era chico veía bandas grandes, legendarias, y decía: ‘Mirá, tienen tanta edad, ¿cómo será?’. Y ahora estás acá. Están los achaques propios del paso del tiempo. El resto, el espíritu está igual. Si no hay espíritu de banda, no hay banda. Tengas 15 años o tengas 70, 80. Creo que ahí está la clave. Lo podemos ver en grandes artistas que están hechos en cuanto a lo económico y, sin embargo, salen a la ruta a tocar porque tienen ganas. Los Stones, Paul McCartney, etcétera”, señaló.

Tras la pandemia, Los Pericos lanzaron dos discos: “Viva Pericos!”, con versiones de artistas latinoamericanos, concebido durante la pandemia, e “Inmortal”, su álbum de canciones nuevas. El proceso de este último incluyó temas compuestos antes, durante y después de la pandemia.

Como dato curioso, por el lanzamiento de este reciente LP están realizando una “cápsula del tiempo”: un baúl con diez objetos, uno por cada canción, que entierran en diferentes lugares con una placa, para ser abierto en 50 años. Esta iniciativa simboliza la inmortalidad de la banda, que ya lleva 40 años, dice Juanchi.

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-Hablando del paso del tiempo, ¿cómo cree usted que se llevarían con los Pericos ochenteros, cuando comenzaron? ¿Cómo sería esa junta de grupo?

-Diríamos: “Estos mocosos pendejos, desubicados”. Sería divertido. Con el paso del tiempo te das cuenta de que quizás valoras más esas cosas, esas actitudes de ser más osados, más impulsivos. Éramos bastante sanos dentro de todo, pero con esa cosa que tenés ni bien salís de la adolescencia, que es fundamental, determinante, la energía. Hemos sido, por suerte, bastante sanos e inteligentes como para proyectar una carrera. No es que la planeamos, sino que la vivimos. Hoy es como que pestañeamos y nos dimos cuenta de que pasaron 40 años. Lo que vivimos y lo que hemos hecho nos da orgullo. No nos arrepentimos de nada.

-Uno ve “El ritual de la banana”, los videoclips, y eran desordenados.

-Era la onda que fuese así. Éramos desordenados porque el comienzo de la banda fue un grupo de amigos que, de un día para otro, se encontró con un éxito. Esa es la realidad. Después sí construimos una carrera y ahí saco pecho, con orgullo, de que somos una banda. Pero ese primer éxito fue inesperado, fue una sorpresa que supimos aprovechar para construir una carrera.

Coincidió también con que en Chile pegó fuerte en esa época. Al poco tiempo de que pegó en Argentina, pegó en Chile. Hicimos un montón de cosas con ese primer disco. Luego, creo que a partir de “Big Yuyo” también se consolidó Pericos en el resto de Latinoamérica. Pero el primer país fuerte que nos recibió fue Chile. Me acuerdo de los conciertos grandes. Después hicimos muchas cosas importantes durante el 93 y 94, y después terminamos tocando en Viña como tres o cuatro veces, no me acuerdo.

Inmortales

El conjunto nació en 1986 en Buenos Aires, lejos de cualquier plan demasiado calculado. Al comienzo eran un grupo de amigos que se juntaba a tocar por diversión en el garaje de la casa del padre del baterista Ariel “Topo” Raiman, en el barrio de Saavedra, sacando covers de Bob Marley, Peter Tosh y Toots & The Maytals, según consigna TN.

Su proyecto era animar el carrete y pasarla de pana. Realizando temas instrumentales, nunca pensaron que se iban a transformar en una de las bandas fundacionales del reggae en español. Con la llegada del ahora excantante Bahiano como voz principal, el proyecto terminó de encontrar identidad. En 1987 grabaron su primer disco, que incluyó canciones como “Jamaica Reggae”, “Nada que perder” y “El ritual de la banana”.

-¿Qué mantiene a Los Pericos inmortales?

-Yo creo que es eso: las ganas de seguir creciendo, de querer que tus nuevas canciones estén en ese altar donde están los clásicos, que estén a la altura, que pasen la prueba del paso del tiempo.

A nosotros salir de gira nos gusta. Si bien es la parte más cansadora, porque te alejas de tu casa, de tu familia, nos encanta salir de gira. Es esencial para nosotros y que no pare nunca eso. El ajetreo, que puede sonar cansador y fuerte, para nosotros es combustible. Todo el ritmo loco de la industria de la música a nosotros nos alimenta.

-En este nuevo disco se las han arreglado para tener canciones, que sabemos que las reproducciones no son lo más importante, pero tienen buenas cantidas de plays. Por ejemplo, la homónima tiene un millón y medio en Spotify. Eso es un alimento para el alma y también es importante cautivar al espectador, al oyente que a veces siempre quiere los clásicos.

-Sí, por suerte viene bien. Esa canción, “Inmortal”, la hicimos con un artista mexicano, Sabino, un artista muy bueno, que tiene su perfil urbano, pero tiene un background rockero. Él estaba muy emparentado con la invitación. Luego también tenemos una banda de reggae muy importante aquí, Nonpalidece. Néstor, que es el amigo, le puso mucha onda a “La tierra”, un tema que habla de la ecología y la conciencia de lo que está pasando.

Después está Facundo Soto, de Guasones, una banda de rock and roll muy buena de La Plata, que le metió onda también a la canción más rockera del disco, para decirlo de alguna manera. También tenemos a Abel Pintos, que es un súper artista de raíz folclórica, pero que se proyectó al pop también. Es un gran tipo y un talentazo que le metió mucha onda. Los chicos de El Plan de la Mariposa, una banda que ha crecido mucho y son muy talentosos también. Son cinco hermanos rubiecitos, parecen noruegos o suecos, pero tienen un talento increíble, una onda y un corazón hermosos. Participaron en la canción “Amor bonsái”.

-Juanchi, hace cinco años hablamos del urbano, me dijo que hay chicos muy buenos, pero que hay que ser cautos porque muchos se quedan en la ola. ¿Qué le ha parecido cómo ha madurado el género urbano? Porque se mantiene y todo, pero claro, no es un boom comercial como fue en época pandémica, por ejemplo.

-Por supuesto. Los voy siguiendo y veo que inteligentemente van manejando la carrera de una forma sana. El que tiene algo para mostrar, lo muestra. El que no, todavía se guarda. Están siendo cuidadosos con su carrera, que está bien, no están saturando. En un momento tenía miedo de que todo saturara demasiado.

Me parece que todo se va llevando a un ritmo bastante orgánico. Algunos son un poco más extremos, más underground. Algunos, como Dillom, se van hacia lo más popular. También hay una camada de artistas de lo que se llama el under urbano, que es picante. La evolución hasta ahora, desde que hablamos hace cinco años, va bien. Va mejor de lo que yo pensaba. Pensaba que por ahí iba a ser una explosión excesiva, que iba a saturar y que íbamos a estar todos cansados. Y no, por suerte vienen bien. Los artistas importantes saben reinventarse.

-En ese tiempo que hablamos hace cinco años, su playlist estaba llena de Conociendo Rusia, El Zar. ¿Cómo está la playlist ahora, maestro? ¿Qué nos puede recomendar?

-En esa misma línea de artistas un poco más soft, por decirlo de alguna manera, como puede ser Bandalos Chinos, El Zar, con cierta cosa de vanguardia, Usted Señálemelo o 1915. Nafta, que son también virtuosos, medio indie, pero con cierto erudismo. Son pibes que tocan bien, suenan bien.

También hay una nueva camada de rock and roll. El rock and roll barrial argentino siempre está. Los que me gustan a mí son Camionero. El Dúo Autos Robados es una banda de rock and roll que por ahí al desprevenido no lo va a sorprender, porque es algo que ya escuchaste. Tiene mucho de Ratones Paranoicos y de Pappo. Pero tienen algo, más allá de que su estilo sea reconocible en otros artistas. Tienen algo que sacan de la galera, que te atrae y te conquista. Así que hay como un renacer del rock and roll también, además de nuevas tendencias, el indie y el mainstream, por supuesto.

-El rock rollinga está reviviendo.

-Está teniendo un renacer lindo. Hay una banda muy linda también, que son muy sacaditos, unos pendejos loquitos, que se llama La Grecia. Está muy bien. También están siendo punta de lanza de esa renovación del rock and roll callejero barrial argentino.

-¿Y cómo ve la salud del reggae? Me acuerdo que dijo que todavía no le llamaba nada la atención pleno 2020, y me dijo que los 90 fue lo último destacable, ¿Siente lo mismo?

-La última revolución fue en los 90, lo que pasó a nivel mundial con la renovación, con la inyección de la música urbana jamaiquina, el dancehall. Pero ahora, en estos últimos tiempos, también hay una renovación del reggae de raíz, que está bueno. No aporta quizás una novedad sonora, pero sí aparecen artistas con personalidad.

Acá en Argentina hay una chica que me gusta que se llama Palo. Es un reggae un poquito más meloso, pero está muy lindo lo que hace. Ella es una de las voces que me parecen sanas, que están renovando un poco el reggae acá. Tiene cierta frescura. No es reggae de raíz exagerado y tampoco es pop, pero tiene un balance en el medio que está muy bien. Después, los clásicos consagrados como siempre siguen siendo punta de lanza y sosteniendo el género con calidad, background e historia.

-El último hit que vi en reggae fue como el nieto de Bob Marley que sacó un tema: “Praise Jah In The Moonlight”, de YG Marley. ¿Qué le pareció ese artista? ¿Le gustó el sencillo?

-Está bien, perfecto. Pero por ahí no sorprende o no incomoda como pasaba en esa revolución de los 90, donde todo era más raro. Una vez fuimos a Jamaica esperando ver rastas por todos lados, todos como clones de Bob Marley, fumando porros, y al final estaban todos los pibes con camisetas de básquet, pelo cortado, rapado, con una rayita, escuchando dancehall, que era lo que sonaba en Kingston. Eso fue como wow, una sorpresa que incomodó al principio, pero después dijimos: “Wow, es lo que se viene”.

-¿Y cómo se mantiene el reggae vivo? Imagino que en algún momento va a haber una nueva revolución, espero.

-Creo que sí va a haber una revolución, pero siempre el motor va a ser el amor a la música, las ganas, la inspiración y el talento, por supuesto. Y lo original que sean también. Tiene que haber algo nuevo, algo que te sorprenda. No solamente es tocarlo bien, recrearlo bien, hacer un género con un estilo muy claro. A veces se tiende a no moverse mucho de ahí, a mantenerse entre los patrones propios del género y no alejarse, que está bien si tu meta es esa. A mí me gusta cuando aparece un artista que incomoda o que te genera algo raro, porque te genera una sorpresa. Como que viene andando por la calle y de repente dobla en la esquina inesperadamente. A mí particularmente esos artistas son los que más me gustan.

-Porque poco se sabe que gracias a Jamaica, el reggae, el dancehall, todos los subderivados, el rocksteady, influenciaron caleta de géneros. Inglaterra mismo, toda esa movida de rock, de punk.

-El otro día hablábamos, en un reportaje que hicimos con Néstor y con Willy, de Cultura Profetica, sobre un poco cómo fue el origen allá en el Caribe, la cultura propiamente afro, que venía de los esclavos. Jamaica era un puerto de distribución de esclavos afrodescendientes y se formó una cultura afro propiamente dicha, con lo que pasaba con la cultura anglo-francesa en el Caribe, por supuesto. Después también la música negra que venía de Estados Unidos, del sur, el rhythm and blues, las cosas propias del Caribe, el mento, el calypso, toda esa mezcla y el jazz, por supuesto, dieron origen primero a los bailes con ritmos bailables como el ska, con formato jazz, con un riff o un motivo reconocible en el medio, solos, después vuelve el motivo.

Después aparece el rocksteady, ese intermedio entre el ska y el reggae que duró poco tiempo, pero fue muy explosivo y muy determinante. El rocksteady es algo que quizás mucha gente que no conoce. Por ahí reconoce un ska y un reggae, pero no se da cuenta de que en el medio está el rocksteady, que fue fundamental.

-Uno lo ve incluso en la cumbia villera. A veces tiene esas cositas. Había bandas que eran más reggae.

-Los teclados meten lo que llamamos el chop, que es de reggae, que le va muy bien a la cumbia.

Festival Bamba

La productora Lotus, la misma que está detrás de Lollapalooza, los próximos 24 y 25 de octubre dará el vamos a la primera edición del Festival Bamba en el Parque O’Higgins, una apuesta enfocada en la música latina. Marc Anthony, Juanes, Fito Páez y más animarán la fiesta.

Obviamente también estarán Los Pericos, que se presentarán en la primera fecha del evento musical. Las coordenadas son a las 16:00 horas en el escenario Banco de Chile. Todavía hay entradas en Ticketmaster.

-Ahora viene el Festival Bamba. ¿Cómo estamos?

-Contento de volver. Está buenísimo, así que una alegría. Un gran festival. Tocaremos tempranito, así que la gente que venga a vernos, que vaya temprano, porque va a estar muy bueno. Tocaremos obviamente algunas canciones del disco nuevo, pero vamos a darlo todo con los clásicos, con lo que somos, con lo que nos trae al festival, que es nuestro nombre y nuestros clásicos.

-Y por último, maestro, antes de que se vaya, me están diciendo que tenemos que terminar ya. ¿Por qué Argentina es tan buena para sacar reggae? Desde Sumo, cuando trajeron el reggae en los años 80 para adelante, ¿qué tienen en la sangre?

-No sé. Así como otros países tienen la facilidad para la salsa, el merengue y otros géneros, el reggae caló hondo. Cuando arrancamos nosotros, fuimos la primera banda que lo hizo popular, fuimos pioneros, pero hacíamos nuestro estilo de reggae. No hacíamos el reggae purista ni reggae roots. Fuimos moda, pero éramos más la moda nosotros que el reggae.

Años después sí aparece el reggae de a poquito, desde abajo, desde el under, el reggae más roots. Y entró y quedó. Obviamente tuvimos un boom a fines de los 90 y principios de los 2000, un boom fuerte, muchas bandas en todos lados, geniales, y muchos exponentes buenísimos que al día de hoy están ocupando lugares. Los Cafres brillaron, Nonpalidece brilló, Los Intocables, Fidel, Dancing Mood. Hubo esos pilares que marcaron y quedaron, pero no sé cuál es la razón. No tengo idea.