Olvido, neblina mental y cambios cognitivos: es lo que experimentan muchas mujeres durante el embarazo. Este fenómeno biológico real se conoce como “mamnesia”, “cerebro de embarazada” o “cerebro de madre”.
Puede ocurrir, por ejemplo, cuando la gestante entra a la cocina y olvida para qué lo hizo, cuando no recuerda dónde dejó las llaves o si tiene dificultades para concentrarse en una conversación.
Ahora, un equipo de científicos identificó un circuito cerebral específico alterado por los altos niveles sostenidos de estrógeno que acompañan a la gestación, lo que explica por primera vez la causa biológica del fenómeno, detalla un estudio publicado en la revista Science Bulletin.
El impacto de los síntomas en la vida cotidiana
La “mamnesia” se hace más evidente al final del embarazo y puede continuar en el periodo posparto, pero por lo general se disipa tras el nacimiento.
La memoria a corto y largo plazo puede verse afectada, incluida la espacial, social y verbal, provocando dificultades para recordar nombres o palabras.
“No es grave ni médicamente incapacitante, aunque sí afecta el funcionamiento diario y la confianza”, señala el coautor Zheng Sun, especialista en endocrinología y biología molecular del Colegio de Medicina Baylor.
“Alrededor del 80 % de las mujeres embarazadas notan esos cambios, pero esa cifra refleja en gran medida el autorreporte y la experiencia subjetiva, más que pruebas objetivas”, agrega.
No es una pérdida general de inteligencia
Los hallazgos de la investigación dejan claro que este fenómeno no representa un deterioro general ni permanente de la capacidad cognitiva.
“El punto importante es que el embarazo no hace simplemente que alguien sea ‘menos inteligente’. Los efectos parecen ser más sutiles y específicos para ciertas tareas cognitivas”, apunta el coautor Yanlin He, director del Laboratorio de Control de la Glucemia y el Metabolismo Cerebral en el Centro de Investigación Biomédica Pennington de la Universidad Estatal de Luisiana.
El freno de mano entre el hipotálamo y el hipocampo
Para aislar el mecanismo, los científicos utilizaron ratones de laboratorio diseñados para imitar el estrógeno elevado del embarazo, detectando un deterioro temporal de la memoria en los roedores sin cambios de ánimo.
El estudio demostró que la hormona sobreactiva la proteína “receptor de estrógeno alfa” en las neuronas gabaérgicas del hipotálamo, la estructura que funciona como centro de control.
Esta sobreactivación envía señales inhibidoras en exceso hacia el hipocampo —clave en la formación de recuerdos—, bloqueando temporalmente la capacidad de retención.
Manipulación genética para revertir el olvido en ratones
Cuando los investigadores desactivaron experimentalmente el circuito del hipotálamo al hipocampo, los ratones dejaron de sufrir problemas de memoria a causa del estrógeno.
“Cuando eliminamos genéticamente los receptores de estrógeno de estas neuronas hipotalámicas, los problemas de memoria inducidos por este y por el embarazo en ratones también se revirtieron. Sospechamos que un circuito similar puede desempeñar un papel análogo en los humanos, aunque no se puede realizar este tipo de estudio invasivo directamente en personas”, indica Sun, en un comunicado del Colegio de Medicina Baylor.
Validación clínica en mujeres gestantes
Para complementar el ensayo de laboratorio, el equipo evaluó el rendimiento cognitivo de 70 mujeres en distintas etapas de gestación. Las pruebas confirmaron un deterioro de la memoria durante la última etapa del embarazo que correlacionó directamente con los elevados niveles de estrógeno.
“Los niveles más altos de estrógeno circulante se asociaron con un peor rendimiento en varias medidas relacionadas con la memoria, incluso después de tener en cuenta otros posibles factores contribuyentes. Esto proporciona evidencia en humanos coherente con el mecanismo que identificamos en ratones”, afirmó He.





