Adaptar el empleo, la atención de salud y la educación a vidas más largas fue uno de los ejes del seminario “Chile 100: construyendo juntos la nueva longevidad”, organizado por ILC este 6 de octubre. Autoridades, académicos y representantes empresariales abordaron cómo acompañar el envejecimiento de la población desde etapas anteriores a la vejez y ampliar las oportunidades de participación de las personas mayores.
El encuentro contó con la presencia del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas; la ministra de Salud, May Chomali; y la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf. Ambas ministras participaron en el conversatorio junto con Francisco Gallego, prorrector de Gestión Institucional de la Universidad Católica, y Roberto Méndez, académico de la Escuela de Gobierno de esa universidad. La conversación abordó los cambios que requieren las políticas públicas y las instituciones ante una población más longeva.
En su intervención, Mas llamó a ampliar las oportunidades de empleo para las personas mayores mediante formación continua, puestos de trabajo adaptados e incentivos a la formalidad. “Incorporar a las personas mayores a la vida económica no es caridad”, afirmó. Para quienes quieran seguir trabajando, propuso mentorías entre generaciones, capacitación digital y condiciones laborales más flexibles. A su juicio, la discusión sobre longevidad debe trascender las pensiones y el gasto sanitario.
Junto con el empleo, la coordinación entre instituciones, la prevención de la dependencia y las barreras para seguir aprendiendo fueron parte del debate. Estos temas también estuvieron presentes en el estudio sobre políticas públicas vinculadas a la longevidad que el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento e ILC dieron a conocer durante la jornada.
El gerente general de ILC, Pablo González, centró su intervención en tres ámbitos: salud y prevención, previsión social y trabajo. Explicó que una vida más extensa exige revisar los sistemas de atención, el financiamiento de períodos más largos y las condiciones de participación laboral. Desde esa perspectiva, vinculó el envejecimiento con las oportunidades y los sistemas que acompañan a las personas desde que nacen: “La longevidad se construye a lo largo de la vida”.
Esa mirada sobre las distintas etapas de la vida fue también uno de los puntos que desarrolló Wulf durante el conversatorio. La ministra planteó que la Política Nacional de Envejecimiento debe reunir cuatro componentes: coordinación entre sectores, metas e indicadores verificables de mediano y largo plazo, una perspectiva que abarque todo el curso de vida y un enfoque de derechos, autonomía y participación. Sus objetivos, subrayó, deben trascender la gestión de un gobierno.
En ese marco, sostuvo que la preparación debe incluir a quienes hoy tienen 40 o 50 años, para favorecer su independencia y sus oportunidades laborales futuras. Las modalidades de empleo flexibles, la capacitación continua y la inclusión digital fueron algunas de las necesidades que identificó.
Salud, vínculos y aprendizaje
Chomali, en tanto, puso el acento en la soledad y en el papel de las familias, los barrios y las comunidades. Para la ministra de Salud, el bienestar en edades avanzadas también depende de los vínculos, del sentido de pertenencia y de contar con un propósito. De ahí la importancia que atribuyó a una mayor colaboración con la academia, la sociedad civil y las empresas, cuyas capacidades, señaló, podrían aprovecharse mejor.
El papel de las universidades tuvo espacio en la intervención de Gallego, quien planteó que las instituciones de educación superior deben ofrecer oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida. Entre las alternativas mencionó las microcertificaciones y los diplomados. También contó sobre “Aulas con trayectoria”, una iniciativa que está impartiendo dicha casa de estudos y que incorpora a personas mayores a clases universitarias junto con estudiantes más jóvenes.
La participación de las personas mayores llevó, además, a discutir los prejuicios asociados a la edad. Méndez cuestionó las restricciones basadas exclusivamente en los años cumplidos y defendió la evaluación de competencias. Al cierre del encuentro, el economista español Iñaki Ortega, asesor de Ageingnomics de Fundación MAPFRE, abordó la economía plateada y planteó que las empresas deben adaptar sus productos y servicios a una población más longeva, así como incorporar a trabajadores mayores.
Las brechas que identificó el estudio
El informe “Longevidad en Chile: Brechas y oportunidades para una acción intersectorial en políticas públicas”, realizado entre el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento e ILC, muestra que la oferta, 82 de las 814 iniciativas públicas analizadas que sí incidían en el envejecimiento; se concentra en salud, seguridad económica, cuidados y vivienda. Propone entonces, fortalecer la prevención e incorporar el envejecimiento en las políticas de empleo, educación e inclusión digital.
Las políticas públicas chilenas vinculadas al envejecimiento presentan un desarrollo desigual y están más orientadas a responder a necesidades ya existentes que a prevenir riesgos y mantener la autonomía de las personas, reclama el estudio.
El análisis detectó una débil incorporación del envejecimiento en ámbitos que permiten seguir trabajando, aprendiendo y participando a lo largo de la vida. Entre 24 iniciativas laborales comparables, solo una considera explícitamente las trayectorias en edades avanzadas, mientras que ninguna de las nueve de inclusión digital examinadas integra el envejecimiento como componente principal o secundario.





