A 30 años de haber iniciado su trayectoria en el sector energético, desde sus primeros pasos en la Comisión Reguladora de Energía hasta su consolidación como especialista, Miriam Grunstein advierte que el verdadero freno para el crecimiento de México no es la falta de recursos, sino un marco regulatorio basado en la desconfianza y la severa escasez de infraestructura.
En entrevista con EL UNIVERSAL, la abogada y especialista en regulación energética hizo un diagnóstico sobre los retos que enfrenta México en el marco del foro “Energía en Movimiento 2026”, y señaló que el sector energético nacional se debate entre el potencial industrial y la parálisis institucional.
La incertidumbre regulatoria frena inversiones de largo plazo
Para Grunstein, la atracción de inversión privada de largo plazo se encuentra con una barrera conceptual y jurídica desde el propio diseño de las políticas públicas. La especialista apunta directamente a los términos bajo los cuales se pretende regir la economía nacional.
“En la Constitución y en las leyes hay dos palabras que molestan muchísimo, que son planeación y vinculante. Y planeación vinculante quiere decir: tu proyecto se hace como yo quiero, a la hora que yo quiero y con tu dinero. [...] ¿Dime qué empresa va a querer eso?”, cuestionó.
Aunque reconoce que los fondos de inversión siguen llegando atraídos por la rentabilidad financiera a corto plazo, advierte que los socios industriales que buscan detonar el desarrollo real del país encuentran mejores condiciones en otras latitudes ante la falta de certeza jurídica.
La falta de infraestructura eléctrica pone en riesgo nuevas inversiones
Otro de los grandes retos del sistema energético mexicano es la red de transmisión eléctrica. Lejos de ser únicamente un problema de generación, el riesgo está en la incapacidad de llevar la energía hasta las plantas, centros de datos e industrias que buscan instalarse en el país.
“Nos estamos engordando la capacidad de instalar el país sin tener las redes para enviarlas al usuario. [...] Tender una línea de transmisión en el mejor de los casos tarda alrededor de siete años”, advirtió Grunstein, al señalar que los plazos actuales rebasan las proyecciones políticas de corto plazo.
Urge hablar con claridad sobre los retos del sector
Hacia el interior de los paneles y foros de discusión, la especialista lamenta que exista un temor constante por parte de empresas y directivos de decir las cosas como son, lo que puede derivar en discursos optimistas que no reflejan los desafíos reales de la industria por miedo a represalias o vetos gubernamentales.
Para Grunstein, es indispensable separar las opiniones técnicas de los agravios políticos: “¿Por qué no tenemos el valor de decir cómo son las cosas para mandar las señales correctas a los autores de las leyes [...] no para ofenderlos? Nadie nos está agraviando, nadie nos está ofendiendo, no es personal”.
Más allá de mantener a un “paciente estable”
Al reflexionar sobre el futuro energético que se heredará a las próximas generaciones, la experta enfatiza que conformarse con un sistema que simplemente “no muera” es un grave error. A su juicio, México debe aspirar a un panorama distinto y con mejores condiciones para crecer.
“Yo creo que no debemos aspirar a un futuro estable, sino a un futuro prometedor. [...] Porque la estabilidad de un paciente es: pues está igual de mal, mal pero está estable”, concluyó.
Miriam Grunstein será moderadora de nuestro foro “Energía en Movimiento”. La transmisión podrá seguirse el 5 de octubre, a las 18:00 horas, a través de todas las plataformas de EL UNIVERSAL.
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