Mejorar la agilidad mental no requiere aplicaciones de mindfulness ni listas de libros pendientes. Sanjiv Das, CEO de Caliber Home Loans, comparte una fórmula concreta basada en la investigación del Center for Brain Health de la Universidad de Texas: 2 + 5 + 7.

Tres tipos de ejercicio distribuidos a lo largo del día, diseñados para entrenar la plasticidad cerebral mediante la práctica frecuente.

La plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro de formar y reorganizar conexiones neuronales. No se desarrolla leyendo más o meditando una vez a la semana. En cambio, se entrena con estímulos variados y repetidos. Eso es exactamente lo que propone esta fórmula.

La fórmula 2 + 5 + 7 explicada

Cada número representa un tipo de ejercicio mental y la frecuencia con la que se practica cada día:

  • 2 bloques de pensamiento expansivo (unos 45 minutos cada uno).
  • 5 pausas cerebrales breves a lo largo del día.
  • 7 momentos de pensamiento innovador en situaciones cotidianas.

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2: Bloques de pensamiento expansivo

Dos veces al día, durante bloques de aproximadamente 45 minutos, Sanjiv Das propone dedicar tiempo a pensar en problemas de cierta envergadura: decisiones personales clave, proyectos de mejora, desafíos profesionales.

No se trata de resolver todo de inmediato, sino de explorar distintas soluciones sin juzgarlas en el proceso.

Cómo ponerlo en práctica:

  • Anota uno o dos "grandes desafíos" al inicio de la semana.
  • En cada bloque, trabaja sobre ese desafío desde ángulos distintos.
  • Evita las tareas operativas durante ese tiempo. El objetivo es el pensamiento estratégico y creativo.

Este tipo de ejercicio activa las redes cerebrales de planificación y resolución de problemas, que tienden a quedar en segundo plano cuando el día se llena de tareas reactivas y urgentes.

5: Pausas cerebrales

Cinco veces al día, entre reuniones, en traslados o en los momentos de transición entre tareas, Das recomienda hacer una pausa real de 3 a 5 minutos.

Sin correo, sin redes sociales, sin pantallas. Caminar un poco, cerrar los ojos, hablar de algo no relacionado con el trabajo o simplemente estar en silencio.

Estas pausas no son pérdida de tiempo. El cerebro necesita períodos de baja estimulación para procesar la información acumulada y reducir la reactividad emocional. Sin ellas, la atención se satura y la calidad de las decisiones baja a lo largo del día.

Ejemplos concretos:

  • Caminar hasta la ventana y mirar al exterior unos minutos.
  • Hablar con un compañero sobre algo que no sea trabajo.
  • Cerrar el ordenador entre dos reuniones y respirar sin hacer nada más.

7: Momentos de innovación

Siete veces al día, Das propone cuestionar algo que se da por sentado. No es necesario dedicar tiempo extra, pues se trata de aplicar una pregunta diferente a situaciones habituales. ¿Cómo podría hacerse esta reunión de otra manera? ¿Existe un proceso interno que nadie ha cuestionado en años? ¿Qué haría alguien con una perspectiva completamente distinta?

Cómo llevarlo al día a día:

  • Lleva una lista simple y marca cada vez que "piensas distinto" sobre algo cotidiano.
  • Pide perspectivas a personas de otros equipos o con menos tiempo en la empresa.
  • No importa la profundidad de cada momento, sino la frecuencia.

Repetir este gesto entrena al cerebro para buscar conexiones nuevas en lugar de activar siempre los mismos patrones automáticos.

Cómo empezar sin agobiarse

Si la fórmula completa parece difícil de sostener desde el primer día, Das sugiere empezar con una versión reducida: un bloque de pensamiento expansivo, tres pausas y tres momentos de innovación. Subir la frecuencia de forma gradual en una o dos semanas.

Apuntar "2 + 5 + 7" en una nota adhesiva o en el móvil como recordatorio visual ayuda a que la práctica no dependa de la memoria ni de la motivación del momento.

La fórmula no sustituye el sueño, la alimentación ni el movimiento físico, que son la base sobre la que cualquier entrenamiento cerebral funciona mejor. Lo que sí hace es dar una estructura diaria concreta para que el cerebro reciba los estímulos que necesita para mantenerse ágil.

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