Francia robó el aliento en Bruselas. En un duelo cerrado, físico y de pocas claridades, Les Bleus se impusieron 0-1 a Bélgica en el King Baudouin Stadium con un gol de Michael Olise en el tramo final.
El partido se resolvió cuando el reloj ya apretaba y el marcador parecía destinado al empate: Olise, entra desde el banquillo, recibió en transición, avanzó con determinación y definió con la zurda desde fuera del área al palo más lejano.
El tanto, asistido por Rayan Cherki en una contragolpe limpio, selló la segunda victoria consecutiva de la Francia de Zinedine Zidane, que llegó a Bélgica sin Kylian Mbappé por lesión.
Bélgica, que había arrancado la Nations League con un triunfo sobre Italia, buscó la iniciativa en casa y generó aproximaciones por las bandas, pero le faltó precisión en el último tercio.
Francia, más paciente y ordenada, esperó su momento y se apoyó en la frescura de los cambios. El ingreso de Olise y Cherki alteró el ritmo: el primero encontró espacios donde el partido se había vuelto espeso y transformó una transición en sentencia. El silbato final confirmó un 0-1 que sabe a oficio tanto como a talento individual.
Zidane suma dos victorias de dos, portería a cero y un mensaje claro de competitividad. Para Bélgica, la derrota duele porque mereció más equilibrio en el marcador, pero deja la sensación de un grupo que sigue vivo.
Francia lidera el Grupo A, mientras Bélgica e Italia luchan entre sí
Tras las dos primeras jornadas, Francia lidera el Grupo A1 con seis puntos y dos victorias, sin haber encajado. Bélgica e Italia marchan empatadas a tres puntos: los Diablos Rojos cayeron ante Francia después de haber vencido a Italia, mientras que los Azzurri reaccionaron con autoridad ante Turquía (4-1) y compensaron su tropiezo inicial.
Turquía, con cero puntos, queda al fondo y ya mira de reojo el peligro de los puestos de descenso o playoff.
Apenas empieza el grupo, pero el dibujo ya promete un duelo de alto voltaje. Francia tiene margen y pulso ganador; Bélgica e Italia, con el mismo botín y un cruce aún pendiente contra los galos, no pueden permitirse otro desliz.




