Menciona la palabra "Transilvania" en cualquier conversación y la mente de la mayoría saltará de inmediato a vampiros… Pero en esta región de Rumania, hay joyas turísticas imperdibles más allá de Drácula. Te compartimos qué visitar en la capital mundial del misterio, el folclor gótico y las leyendas vampíricas.
Si te gusta viajar a lugares spooky, el centro de Rumania bien puede pasar como un destino apto para este público. Si bien puede aparentar salir de una escenografía de terror, también ofrece elementos gastronómicos, culturales y hasta geográficos del planeta.
Enclavada en el corazón geográfico de Rumania y abrazada por los majestuosos picos en forma de arco de los Montes Cárpatos, Transilvania es un tapiz vivo de aldeas sajonas fortificadas congeladas en el tiempo, fortalezas medievales, prados verdes salpicados de flores silvestres y ciudades históricas con una arquitectura tan fotogénica que parece sacada de un cuento de los hermanos Grimm.
5 lugares turísticos para visitar en Transilvania
Castillo de Bran
Ningún viaje por el corazón de Transilvania estaría completo sin hacer una parada obligada en el emblemático Castillo de Bran. Erigido sobre un promontorio rocoso de 60 metros de altura en el paso de montaña que conecta las regiones de Transilvania y Valaquia, esta fortaleza del siglo XIV impresiona a primera vista con sus torres picudas, sus tejas rojas y su silueta dramática dominando el valle circundante.
La cultura popular ha rebautizado a Bran como el "Castillo de Drácula", pero la realidad es que el título es incorrecto. Lo que sucedió es que el escritor irlandés Bram Stoker jamás pisó Rumania, sino que encontró una ilustración de Bran y quedó tan fascinado que la utilizó como modelo gráfico para la morada de su conde de ficción.
Por otro lado, la figura histórica que inspiró parcialmente al personaje, el príncipe de Valaquia Vlad Țepeș (conocido como Vlad el Empalador o Vlad Drăculea), solo pasó por aquí como prisionero durante unos pocos días o en breves campañas militares de paso.
Sibiu
Sibiu es ampliamente reconocida como uno de los centros urbanos más elegantes de Rumania. Dividida entre la Ciudad Alta (Orașul de Sus) y la Ciudad Baja (Orașul de Jos), enamora con su arquitectura barroca y renacentista.
Un detalle arquitectónico importante es que, al caminar por la Piața Mare (la Plaza Grande) y la Piața Mică (la Plaza Pequeña), notarás que los tejados de teja oscura de las casas antiguas cuentan con pequeñas buhardillas abovedadas con ventanas de forma elíptica que simulan párpados semicerrados.
Este detalle crea la ilusión óptica de que las propias casas están observando atentamente a los transeúntes que caminan por la calle. Históricamente, estas aberturas no eran más que un ingenioso sistema de ventilación para los desvanes donde las familias almacenaban granos, carnes curadas y queso, pero hoy son el sello de identidad gráfico más icónico de la ciudad.
Conectando la Plaza Pequeña con la Plaza Huet se encuentra el Podul Minciunilor (el Puente de los Mentirosos), el primer puente de hierro colado construido en Rumania en 1859.
Sighișoara
Si quieres viajar al siglo XIV, tienes que conocer Sighișoara. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, destaca como una de las ciudadelas medievales habitadas que se conservan prácticamente intactas en toda Europa.
A diferencia de otros monumentos históricos fortificados, en la ciudadela existe una vida cotidiana natural entre calles empedradas, callejones empinados y casitas de carpintería tradicional.
La ciudadela estaba protegida originalmente por 14 torres defensivas, de las cuales 9 siguen en pie, cada una custodiada históricamente por un gremio artesanal distinto. El símbolo de Sighișoara es la Torre del Reloj (Turnul cu Ceas), de 64 metros de altura.
Y en este lugar también hay una conexión “vampírica”: se conserva la casa amarilla donde nació en 1431 el príncipe Vlad III Țepeș, quien vivió allí sus primeros años de infancia junto a su padre Vlad II Dracul.
Otro rincón fotogénico es la Escalinata Cubierta de los Estudiantes (Scara Școlarilor), un pasadizo totalmente construido en madera en 1642 con 175 escalones protegidos por un techo abovedado.
Castillo de Peleș
Ubicado en la localidad de montaña de Sinaia (en el límite histórico entre Transilvania y Valaquia), el Castillo de Peleș es un palacio real de cuento de hadas de estilo neo-renacentista alemán.
Fue el primer castillo de Europa equipado totalmente con energía eléctrica propia (generada por una planta hidroeléctrica en el río adyacente). Contaba con calefacción centralizada por radiadores, ascensor eléctrico, aspiración centralizada y un techo de cristal retráctil sobre el vestíbulo principal que se abría mecánicamente para contemplar las estrellas.
Durante el recorrido guiado, podrás admirar la Sala de Armas (que alberga una colección de más de 4.000 piezas históricas), la Sala Turca decorada con telas de seda orientales y la Sala de Conciertos.
Salina Turda
Ubicada cerca de la ciudad de Cluj-Napoca, Salina Turda es una de las minas de sal más antiguas e impresionantes del planeta.
Tras detener sus operaciones mineras en 1932, las cavidades subterráneas sirvieron como refugio antiaéreo durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente como depósito de almacenamiento de quesos.
En 2010, el gobierno rumano completó un proyecto monumental de rehabilitación arquitectónica que transformó la antigua mina en un centro turístico y de salud subterráneo único en su tipo.
En este lugar, encontrarás una rueda de la fortuna de 20 metros de altura, pistas de minigolf, mesas de billar, canchas de bolos y un anfiteatro con capacidad para 180 espectadores, utilizado para conciertos y obras de teatro.
Descendiendo aún más hasta la Mina Terezia (a 112 metros de profundidad respecto a la superficie), te topas con un lago subterráneo de agua salada en cuyo centro emerge una isla de sal artificial.
Allí puedes alquilar pequeñas barcas de remos para navegar tranquilamente rodeado de paredes con vetas de sal milenarias.
¿Cuál es la mejor época del año para visitar Transilvania?
De mayo a septiembre es la temporada ideal para realizar un roadtrip hasta Transilvania; los días son largos, las temperaturas son cálidas y todas las atracciones turísticas están plenamente operativas.
Por otro lado, durante otoño podrás vivir la temporada spooky, si eres amante de las atmósferas de miedo, y para celebrar Halloween en las fiestas temáticas del Castillo de Bran o Sighişoara.
Si estás planeando una escapada inolvidable por el centro de Europa y quieres descubrir la magia auténtica de Transilvania, conoce los lugares turísticos imperdibles de la zona y, sí, el castillo de Drácula tampoco te lo puedes perder.




