La Sala Nezahualcóyotl, inaugurada en diciembre de 1976, llegará a sus 50 años completamente rehabilitada y con la “acústica intacta”.
Por primera vez en su historia, se renovaron butacas, salones de ensayos, camerinos, pasillos, muros, el vestíbulo, los sanitarios; pero también la infraestructura eléctrica, la hidrosanitaria y la iluminación escénica.
Tras 180 días de intensa labor, con la intervención de 200 trabajadores en 28 frentes, se restauraron en total 8 mil 500 metros cuadrados —incluyendo muros, plafones y trabajos en el edificio de orquestas— de este recinto que recibe 400 mil visitantes al año.
La inversión de la UNAM será de 153 millones de pesos en tres etapas de trabajo, las dos primeras, 75% del total, ya han sido concluidas; y la tercera, que arrancará en enero próximo, terminará hacia septiembre de 2027.
“Hemos conseguido el sueño de rehabilitar nuestra maravillosa Sala Nezahualcóyotl. Tras 50 años de existencia, necesitaba este trabajo que se hizo a fondo. Era muy importante que, más allá de la parte arquitectónica de la obra, de lo que implica el edificio, cuidáramos, por encima de todo, el aspecto sonoro”, comentó ayer la escritora Rosa Beltrán.
En rueda de prensa previa al recorrido por las instalaciones, la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM destacó que “ésta es la segunda sala más importante de América Latina, la joya de la corona para muchos músicos, y teníamos que cuidar ese aspecto.
“Se respetaron todas las características de esta sala, los diseños originales (del ingeniero Christopher Jaffe). Sin embargo, se aprovechó para hacer algunas mejoras. Por ejemplo, se construyó un nuevo salón de ensayos en la planta baja, y un salón de ensayos en camerinos”, detalló.
El arquitecto Fernando Tepichín, director de proyectos de Obras y Conservación de la UNAM, narró que la rehabilitación comenzó a finales del 2024. “En esa etapa, empezamos a visualizar las superficies.
El edificio tiene 4 mil 560 metros cuadrados, y la intervención suma mil 250 metros cuadrados. Y versa sobre todo en las zonas de infraestructura y de acompañamiento, que no son necesariamente en la sala. Ésta es uno de los espacios mejor conservados”, agregó.
“Decidimos comenzar los trabajos de la sala de ensayos que está en el sótano, que tiene 195 metros cuadrados. Se desarrolló el proyecto de la ambientación acústica para buscar las condiciones de reverberación y absorción sonora lo más parecido a la sala principal.
“Esto respondió a la necesidad de que el edificio fue pensado para una orquesta, la OFUNAM, y actualmente operan tres orquestas en la sala. Eso conlleva requerimientos de espacios complejos”, añadió.
El proyectista explicó que la tercera etapa es el edificio de orquestas, que se ubica al lado de la sala. “Debe conservar y albergar adecuadamente los acervos de partituras y de otra información que requieren las orquestas. Ese espacio estaba repartido en diferentes lugares y se reubica en la zona del sótano.
“Además, se está incrementando un nivel para poder alargar las oficinas de operación. Y en los dos niveles intermedios colocar todos los vestidores y camerinos”, indicó.
Por su parte, el ingeniero Mario Alberto Ugalde, director de Conservación, dijo que
se diseñó un barandal a la entrada, porque había tropezones de las personas. En el vestíbulo, se dio mantenimiento a la marimba, se pulieron los pisos y las escaleras y los candelabros recibieron mantenimiento mayor.
“Fueron restauradas las 50 puertas de acceso a la sala. Y en la parte de arriba se sumaron 34 espacios para personas con discapacidad; además de las 800 butacas que se renovaron”, afirmó sobre el recinto que posee un aforo total de 2 mil 344 butacas.
La Sala Nezahualcóyotl reabrirá este sábado 26 de septiembre, con un concierto del violonchelista letón Mischa Maisky, que festeja además los 90 años de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, a las 20:00 horas.
Los especialistas aclararon que todo el trabajo restante, el de la tercera etapa, se realizará sin volver a cerrar el recinto.



