Durante años, las cámaras de los teléfonos han tratado de acercarse a las cámaras tradicionales utilizando principalmente una herramienta: software.
Modo Retrato para simular profundidad de campo. Modo Noche para conseguir luz donde aparentemente no la había. HDR para rescatar cielos quemados. Procesamiento computacional para combinar varias fotografías en una.
El iPhone 18 Pro Max introduce una pequeña pieza mecánica que cambia esa lógica.
Su nueva cámara principal tiene una apertura física variable.
Puede abrir y cerrar el diafragma entre cuatro posiciones diferentes -ƒ/1.48, ƒ/1.8, ƒ/2.8 y ƒ/4.0- para modificar realmente la cantidad de luz que llega al sensor y la profundidad de campo de una fotografía.
Es cierto: no reemplaza una cámara profesional.
Pero por primera vez en mucho tiempo existe una función fotográfica en un iPhone Pro que no consiste únicamente en pedirle a un algoritmo que imite algo que tradicionalmente hacía un lente.
Y probablemente sea la novedad más interesante del nuevo teléfono.
En La Tercera probamos el iPhone 18 Pro Max de 512 GB en color negro, un modelo que actualmente se vende en Chile por $1.959.990. El Pro Max parte desde $1.699.990 para la versión de 256 GB y también está disponible con 1 TB y 2 TB.
Estas son nuestras impresiones del nuevo gama alta de Apple.
Ficha técnica del iPhone 18 Pro Max
CaracterísticaEspecificaciónPantallaSuper Retina XDR OLED de 6,9 pulgadasResolución2.868 x 1.320 pixeles, 460 ppiFrecuenciaProMotion hasta 120 HzBrillo exteriorHasta 3.000 nitsProcesadorApple A20 ProCPU6 núcleosGPU7 núcleos con Neural AcceleratorsIADos Neural Engine de 16 núcleosCámara principal48 MP, apertura variable ƒ/1.48, ƒ/1.8, ƒ/2.8 y ƒ/4.0Ultra gran angular48 MPTeleobjetivo48 MP, 4xZoomHasta 8x de calidad ópticaCámara frontalCenter Stage de 18 MPVideoHasta 4K Dolby Vision a 120 fpsAlmacenamiento512 GBResistenciaIP68Peso249 gramosPrecio de esta versión$1.959.990Diseño: familiar, pero pesado

Si vienes de un iPhone 17 Pro Max, probablemente la primera impresión sea que muy poco ha cambiado.
Las dimensiones son exactamente las mismas: 163,4 milímetros de alto, 78 milímetros de ancho y 8,75 milímetros de grosor.
La diferencia está en el peso.
El iPhone 18 Pro Max llega a 249 gramos, frente a los 233 gramos de su antecesor. Es decir, Apple añadió 16 gramos a un teléfono que ya estaba entre los más grandes de su categoría.
Se siente.
No al punto de transformar la experiencia, pero sí lo suficiente como para recordar que estamos frente a un teléfono pensado principalmente para utilizarse con dos manos.
A cambio, obtenemos una pantalla enorme, una batería más grande, una cámara con un mecanismo físicamente más complejo y una cámara de vapor de nueva generación para refrigerar el procesador.
Nuestra unidad es negra. Para esta generación hay además disponibles teléfonos en color plata y los bellos glaciar y borgoña.
El cuerpo utiliza una estructura unibody de aluminio, con Ceramic Shield 2 en la parte frontal y Ceramic Shield en la trasera. Además mantiene certificación IP68, con resistencia al agua hasta seis metros durante un máximo de 30 minutos en condiciones de laboratorio.
Visualmente no existe una reinvención.
Es una evolución del diseño presentado por Apple en la generación anterior.
Incluso las fundas del iPhone 17 Pro Max continúan siendo compatibles debido a que las dimensiones y ubicación de los controles se mantienen (un apartado que agradece el bolsillo).
La pantalla: excelente, aunque conocida

La pantalla continúa siendo uno de los elementos más logrados del teléfono.
Tenemos un panel OLED Super Retina XDR de 6,9 pulgadas, resolución de 2.868 x 1.320 pixeles y una densidad de 460 pixeles por pulgada.
También encontramos ProMotion, que ajusta automáticamente la frecuencia de actualización hasta 120 Hz, pantalla siempre activa, HDR y True Tone.
En exteriores puede alcanzar hasta 3.000 nits de brillo máximo, mientras que el revestimiento antirreflejo ayuda bastante cuando utilizamos el teléfono bajo luz directa.
El resultado es una pantalla excelente para leer, revisar fotografías, editar contenido o simplemente consumir video.
Pero también es cierto que aquí no encontramos uno de los grandes saltos de esta generación.
Tom’s Guide, por ejemplo, concluyó en sus pruebas que el panel entrega un rendimiento prácticamente equivalente al del iPhone 17 Pro Max.
Apple sí redujo el tamaño de la Dynamic Island, permitiendo recuperar algo de espacio visual en la parte superior de la pantalla.
Es una mejora agradable.
No una razón por sí sola para cambiar de teléfono.
Cámara principal: aquí está la gran novedad

La cámara principal continúa utilizando un sensor Fusion de 48 MP y 24 mm.
Lo verdaderamente nuevo está delante del sensor.
Apple incorporó un diafragma mecánico capaz de utilizar cuatro aperturas diferentes:
ƒ/1.48, ƒ/1.8, ƒ/2.8 y ƒ/4.0.
Acá el teléfono se pone interesante. Para entender por qué esto importa hay que explicar brevemente cómo funciona una cámara.
La apertura determina el tamaño del orificio por el que entra la luz al lente.
Mientras más pequeño es el número ƒ, más grande es esa abertura.
Por eso ƒ/1.48 permite entrar considerablemente más luz que ƒ/4.
Hasta ahora, la mayoría de los teléfonos utilizaban una apertura fija.
Eso significaba que el diámetro por el cual entraba la luz era siempre el mismo, independiente de si fotografiábamos una calle durante la noche, un retrato o un paisaje a pleno sol.
El teléfono compensaba esas situaciones utilizando velocidad de obturación, sensibilidad ISO y, sobre todo, procesamiento computacional.
El iPhone 18 Pro puede modificar físicamente su óptica.
Y eso abre posibilidades interesantes.
ƒ/1.48: cuando necesitamos luz

En la apertura máxima, ƒ/1.48, el lente permite entrar más luz.
Apple asegura que esto mejora aproximadamente un 50% el rendimiento en situaciones oscuras respecto de la generación anterior.
Tiene dos consecuencias.
La primera es evidente: podemos conseguir fotografías más luminosas en interiores o durante la noche.
Pero existe otra igualmente importante.
Cuanta más luz recibe el sensor, menos necesita compensar el teléfono utilizando exposiciones largas o aumentando artificialmente la sensibilidad.
Eso permite utilizar velocidades de obturación mayores y reducir el riesgo de obtener fotografías movidas.
Especialmente cuando fotografiamos personas, animales o cualquier objeto que no permanezca completamente inmóvil.
ƒ/4: cuando queremos que todo esté enfocado

En el otro extremo tenemos ƒ/4.
Aquí el diafragma se cierra.
Entra menos luz, pero aumenta la profundidad de campo.
Eso significa que una mayor parte de la fotografía puede aparecer enfocada simultáneamente.
Es especialmente útil en paisajes, arquitectura, fotografías de grupos o imágenes donde queremos mantener nítidos tanto elementos cercanos como objetos que se encuentran más lejos.
Entre ambos extremos aparecen ƒ/1.8 y ƒ/2.8.
Apple permite además controlar manualmente la apertura desde la aplicación Cámara junto a otros parámetros tradicionalmente reservados a aplicaciones profesionales, como velocidad de obturación y balance de blancos.
Y quizás ahí está la verdadera diferencia.
Durante años Apple construyó la cámara del iPhone alrededor de una premisa: apuntar, disparar y dejar que el teléfono tome las decisiones.
El iPhone 18 Pro Max comienza a entregar algunas de esas decisiones nuevamente al fotógrafo.
¿Realmente se nota?
Sí, aunque conviene moderar las expectativas.
No estamos hablando de la misma profundidad de campo que puede entregar una cámara full frame con un lente luminoso.
El sensor de un teléfono sigue siendo considerablemente más pequeño.
Pero la diferencia es óptica, no solamente computacional.

El nuevo sistema permite obtener una caída del foco y una separación entre sujeto y fondo más naturales, sin depender exclusivamente del desenfoque artificial del modo Retrato.
Es probablemente la forma correcta de entender esta función.
No transforma al iPhone en una cámara profesional.
Pero lo acerca un poco más a la lógica de una.
Tres cámaras de 48 MP

La principal tampoco trabaja sola.
Apple utiliza ahora un sistema Pro Fusion compuesto por tres cámaras traseras de 48 MP.
La cámara principal equivale a 24 mm.
La ultra gran angular ofrece una distancia focal equivalente a 13 mm, apertura ƒ/2.2 y permite realizar fotografías macro.
Finalmente tenemos un teleobjetivo con diseño de tetraprisma equivalente a 100 mm y zoom 4x, también con 48 MP.
A partir de este último Apple ofrece además un modo 8x de “calidad óptica”, equivalente a 200 mm.
Aquí existe una distinción importante.
No estamos frente a una segunda cámara teleobjetivo de 200 mm.
El teléfono utiliza la zona central del sensor de 48 MP del teleobjetivo para obtener una imagen final de 12 MP.
Es decir, el 4x utiliza todo el sensor, el 8x aprovecha una porción central.
Tener disponibles equivalencias de 13, 24, 48, 100 y 200 mm dentro de un teléfono ofrece una flexibilidad considerable.
Especialmente para viajes.
Video: probablemente su faceta más pro

Donde el iPhone sigue llevando bastante lejos el concepto de “Pro” es en video.
La cámara principal puede grabar 4K Dolby Vision hasta 120 cuadros por segundo.
También incorpora ProRes RAW, Apple Log 2, compatibilidad con ACES y genlock para sincronizar varias cámaras en producciones profesionales.
¿Necesita todo el mundo ProRes RAW?
Definitivamente no.
Pero para alguien que graba contenido profesional significa conservar considerablemente más información capturada por el sensor antes de aplicar procesamiento y compresión.
Eso entrega mayor libertad para corregir exposición, color y balance de blancos posteriormente.
Apple Log 2 cumple una función similar desde el punto de vista del color: genera una imagen deliberadamente plana que después puede trabajarse durante la postproducción.
El teléfono también incorpora cuatro micrófonos con calidad de estudio, reducción del ruido del viento y Mezcla de Audio, que permite modificar posteriormente qué sonidos queremos privilegiar dentro de una grabación.
Y existe una alternativa particularmente útil para entrevistas o videos hablando a cámara.
Los AirPods compatibles pueden utilizarse como micrófonos inalámbricos en la aplicación Cámara, funcionando en la práctica de una forma similar a un pequeño micrófono de solapa. Apple permite seleccionar los AirPods como entrada desde los controles de Cámara de iOS.
Para un periodista o creador de contenido significa que teléfono y audífonos pueden convertirse en un pequeño equipo de grabación que siempre está en el bolsillo.
La cámara frontal también mejora

Al frente encontramos una cámara Center Stage de 18 MP con apertura ƒ/1.9.
Puede modificar automáticamente el encuadre durante videollamadas, ampliar la imagen cuando aparecen más personas y permite tomar fotografías horizontales sin necesidad de girar físicamente el teléfono.
También puede grabar video 4K Dolby Vision hasta 60 fps y cuenta con estabilización mejorada.
No es probablemente la razón por la que alguien comprará este teléfono.
Pero es una de esas mejoras que terminan utilizándose prácticamente todos los días.
A20 Pro: potencia que cuesta llegar a exigir

Todo esto funciona sobre el nuevo A20 Pro.
El chip incorpora una CPU de seis núcleos junto a una GPU de siete núcleos que integra Neural Accelerators.
Además suma dos Neural Engine de 16 núcleos cada uno.
En términos simples, es difícil encontrar una aplicación convencional que consiga llevar el procesador al límite.
Redes sociales, navegación, fotografía, mensajería y edición básica ni siquiera representan un desafío relevante.
La diferencia empieza a aparecer en tareas prolongadas: edición de video 4K, exportación de fotografías, juegos gráficamente exigentes y, especialmente, funciones de inteligencia artificial ejecutadas directamente en el teléfono.
Tom’s Guide obtuvo en sus pruebas algunos de los resultados de rendimiento más altos registrados hasta ahora en un smartphone, mientras que la nueva cámara de vapor permitió mantener mejor ese rendimiento durante cargas prolongadas.
Esto último es importante.
No sirve demasiado tener un procesador extremadamente rápido si después de algunos minutos debe reducir drásticamente su velocidad para controlar la temperatura.
La cámara de vapor distribuye el calor sobre una superficie mayor, permitiendo que el chip mantenga frecuencias altas durante más tiempo.
Eso se aprecia especialmente al jugar, grabar video durante largos periodos o ejecutar tareas de IA.
Siri AI: más capaz

El chip A20 Pro también fue diseñado alrededor de Apple Intelligence y la nueva Siri AI.
La idea es que Siri pueda entender mejor el contexto personal del usuario, comprender lo que estamos viendo en pantalla y realizar acciones entre diferentes aplicaciones.
Pero existe una precisión importante para quienes compren el teléfono en Chile.
Apple Intelligence ya funciona en español, pero la nueva Siri AI completa todavía se encuentra disponible de manera “oficial” en inglés.
Apple anunció que Siri AI llegará en español durante octubre de 2026.
¿Cómo probamos Siri AI entonces? Por ahora sí está disponible en español en la versión beta para desarrolladores de iOS 27.2, disponible para cualquier usuario.
Es una de las novedades más interesantes del iPhone 18 Pro Max, más allá del hardware: la profundidad con que Siri AI puede utilizar el contexto personal.
El asistente puede buscar información repartida entre correos, mensajes, notas, fotos y otras aplicaciones para responder preguntas que antes exigían abrir varias apps y revisar datos manualmente.
Para un periodista, por ejemplo, esto puede ser especialmente útil al trabajar con material bajo embargo: bastaría con preguntarle a Siri a qué hora se puede publicar una determinada noticia para que busque el correo de la compañía donde aparecen las condiciones del embargo y recupere esa información, incluso aunque no recordemos quién envió el mensaje o cuándo llegó.
Es ahí donde la nueva Siri empieza a sentirse menos como un asistente de voz y más como una capa de inteligencia capaz de entender la información que hemos acumulado en el teléfono.
Apple denomina a esta capacidad “comprensión del contexto personal” y señala que puede trabajar con información procedente de mensajes, emails, fotos y otros elementos.
La otra función que cambia bastante la experiencia es el modo Siri integrado en la cámara.
Al activar la cámara del iPhone 18 Pro Max, podemos apuntar hacia un objeto, producto, documento, alimento o lugar y preguntarle directamente a Siri qué estamos viendo, buscar información relacionada o realizar determinadas acciones utilizando Inteligencia Visual.
La diferencia frente a una búsqueda visual tradicional es que la cámara pasa a convertirse en una entrada directa para el asistente: no es necesario tomar una foto, salir de la aplicación y buscarla después. Basta encuadrar algo y preguntar.
Es probablemente una de las mejores demostraciones de hacia dónde apunta Siri AI: un asistente que ya no depende únicamente de lo que le decimos, sino que también puede utilizar lo que tenemos guardado y lo que el teléfono está viendo en ese momento.
Batería: uno de los mejores cambios

Probablemente la segunda mejora que más se siente después de la cámara sea la autonomía.
Apple estima para el iPhone 18 Pro Max hasta 29 horas de uso normal, 43 horas de reproducción de video y 38 horas de streaming de video.
Como siempre, esas cifras sirven principalmente para comparar generaciones.
En una prueba continua de navegación mediante 5G con la pantalla configurada a 150 nits, el iPhone 18 Pro Max alcanzó un promedio de 18 horas y 27 minutos, frente a 17 horas y 54 minutos del iPhone 17 Pro Max.
La mejora existe.
Pero tampoco es gigantesca.
El beneficio probablemente se nota más en la tranquilidad de poder utilizar intensivamente cámara, GPS, video y redes sociales durante una jornada completa sin comenzar a buscar desesperadamente un cargador a media tarde.
Y ahora carga bastante más rápido
También cambió uno de los puntos históricamente débiles del iPhone.
Con un adaptador compatible de 60 W o superior, Apple asegura que el iPhone 18 Pro Max puede alcanzar aproximadamente 50% de batería en 15 minutos.
Con MagSafe y un adaptador de al menos 35 W, la carga inalámbrica puede llegar al 50% en aproximadamente 30 minutos.
Es una mejora importante.
Especialmente porque modifica la manera de convivir con la batería.
Si quince minutos conectados antes de salir pueden recuperar alrededor de la mitad de la carga, resulta menos necesario mantener el teléfono conectado durante largos periodos.
Eso sí: el cargador de 60 W se vende por separado.
512 GB: probablemente lo adecuado para este modelo

La unidad que probamos incorpora 512 GB de almacenamiento.
Y tiene bastante sentido.
El modelo base ofrece 256 GB, una capacidad más que suficiente para un usuario convencional.
Pero este no es exactamente un teléfono convencional.
Fotografías ProRAW de 48 MP, grabaciones 4K a 120 fps, ProRes y ProRes RAW pueden consumir almacenamiento a enorme velocidad.
Por ejemplo, el propio ProRes genera archivos tan grandes que algunas configuraciones de máxima calidad requieren grabar directamente sobre almacenamiento externo mediante USB-C.
El puerto utiliza USB 3 y permite transferencias de hasta 10 Gb/s, por lo que es posible conectar directamente un SSD externo.
Para quien compre el teléfono con la intención de utilizar esas capacidades profesionales, 512 GB entrega bastante más tranquilidad.
También existe otro factor.
Un teléfono de casi dos millones de pesos probablemente no se compra para cambiarlo doce meses después.
Si pensamos mantenerlo durante tres, cuatro o cinco años, esos 256 GB adicionales pueden terminar siendo considerablemente más importantes de lo que parecen el día de la compra.
Lo que podría ser mejor

La primera es evidente: el precio.
$1.959.990 por nuestra configuración de 512 GB lo coloca dentro de una categoría donde el teléfono ya debe competir no solamente contra otros smartphones, sino contra notebooks y cámaras dedicadas.
La segunda es el peso.
249 gramos podrían ser un sino para algo que llevamos todo el día en el bolsillo.
Para un grupo de usuarios de Apple, que ya tienen un iPhone 17 Pro Max, se encontrará prácticamente con el mismo diseño, una pantalla muy similar y un sistema de cámaras que conserva buena parte del hardware del año anterior.
Estamos frente a una de las actualizaciones más moderadas de la línea, concentrada principalmente en apertura variable, procesador, batería y una Dynamic Island más pequeña.
¿Vale la pena el iPhone 18 Pro Max?

La respuesta es depende. Depende bastante del teléfono desde el que vengas.
Si tienes un iPhone 17 Pro Max, probablemente no.
La apertura variable es interesante, la batería mejora y el A20 Pro es considerablemente más potente, pero gran parte de la experiencia diaria continúa siendo muy, muy parecida.
Si vienes de un iPhone 15 Pro Max, 16 Pro Max o de una generación anterior, la diferencia comienza a ser bastante más fácil de justificar.
Especialmente en cámara, autonomía, temperatura y pantalla.
También tiene sentido para alguien que utiliza realmente el teléfono como herramienta de trabajo.
Fotógrafos, periodistas, videógrafos y creadores encontrarán algo que no aparece inmediatamente en una tabla de especificaciones: cada vez existen menos situaciones en las que resulta estrictamente necesario sacar otro dispositivo del bolso.
Puedes fotografiar en RAW.
Grabar 4K Dolby Vision a 120 cuadros por segundo.
Registrar ProRes RAW directamente sobre un SSD.
Utilizar Apple Log 2.
Conectar unos AirPods y usarlos como micrófono inalámbrico.
Editar el material.
Y enviarlo.
Todo desde el mismo aparato.

Tal vez la cámara con apertura variable resume bastante bien lo que Apple intentó hacer esta vez.
Durante años el iPhone consiguió mejores fotografías haciendo que el software tomara cada vez más decisiones por nosotros.
El iPhone 18 Pro Max hace algo diferente.
Por primera vez empieza a devolvernos algunas de esas decisiones.
Y quizás ahí está lo verdaderamente “Pro” de esta generación.





