Los dedos de Elton John se mueven sobre el piano como si no tuviera 79 años. Su voz se siente firme pese al paso del tiempo. Él anunció que estas dos noches serían su despedida de México, pero al verlo uno podría pensar que todavía le quedan décadas sobre el escenario.
Hace 34 años, cuando tenía 45, el británico llegó por primera vez a México para presentarse en este mismo recinto, entonces llamado Estadio Azteca, donde conquistó a un público que ya conocía canciones como “Rocket Man”, “I’m Still Standing” o “Your Song”.
Hoy ese tiempo ha pasado por las propias manos y el físico del músico, por muchos seguidores que estuvieron aquella noche, por quienes ya no están y por otros que llegaron después.
Pero todo eso pareció desvanecerse: lo de anoche fue, sobre todo, una cátedra de música contra el tiempo. El show comenzó sin un Estadio Banorte lleno y con 13 minutos de retraso.
Vestido completamente de blanco y con lentes rojos, Sir Elton John tomó asiento frente a su piano negro y, sin un saludo inicial, dejó que “Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding” hablara por él. Tras “Bennie and the Jets”, hizo una pausa para dirigirse a la gente.
“Estoy muy feliz de estar aquí porque no había venido desde 2012 y quise hacer estos shows para decirles, ‘gracias por todo el amor, por apoyarnos siempre’”, dijo.
No estuvo quieto. Después de varias canciones se levantaba del piano, abría los brazos hacia las gradas o lanzaba un “gracias” lejos del micrófono, algo que el público respondió gritando: “¡Elton, Elton!”
En las tribunas la gente terminó por llenar poco a poco el espacio físicamente y con su voz.
“Ok, ésta es una que me gusta mucho, se llama ‘The One’”, dijo Elton antes de iniciar uno de los momentos más íntimos del concierto.
Las pantallas permanecieron en negro. No hubo imágenes ni videos detrás de él. Durante unos minutos bastaron su voz, el piano y la banda. Al terminar, volteó hacia sus fans y gritó un “¡gracias!” alejado del micrófono. Después se levantó de su asiento y alzó los brazos.
Con “Tiny Dancer”, una de las canciones que también interpretó aquí en 1992, el estadio volvió a acompañarlo. Para “Honky Cat”, las pantallas mostraron imágenes de Taron Egerton caracterizado como el cantante en Rocketman, la cinta de 2019.
“Cinco, cuatro, tres...”, comenzó a escucharse poco después.
Detrás del británico apareció el planeta Tierra. El grito llegó antes que la canción: muchos ya sabían que era momento de acompañar al Rocket Man en su viaje. Elton atacó las teclas con fuerza y precisión mientras las pantallas ampliaron cada movimiento de sus dedos.
“Gracias. ¿Les gustó? ¡Wooo!”, dijo entre gritos.
El concierto jugó con la intensidad, con Elton solo frente al piano en “Sorry Seems to Be the Hardest Word”, antes de volver a crecer rumbo al final con “I’m Still Standing”. “Your Song” cerró la velada, como en 1992.
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