Un despacho dedicado a las compras de Fiestas Patrias terminó convirtiéndose en un inesperado debate gastronómico en Chilevisión, luego de que Karina Álvarez protagonizara una particular confusión sobre la preparación de las empanadas.

El momento ocurrió mientras un periodista del canal se encontraba en Recoleta, donde conversaba con clientes que se habían acercado a comprar masas para sus preparaciones dieciocheras.

Una de las mujeres entrevistadas reveló que planeaba llevar 250 masas, cantidad que sorprendió a la conductora desde el estudio. Sin embargo, al hacer sus propios cálculos, Álvarez llegó a la conclusión de que con esa compra se podrían preparar solamente 125 empanadas.

¿La razón? Estaba convencida de que cada empanada necesitaba dos masas: una para colocar el relleno y otra para cubrirlo.

“Oye, con 250 igual se van a ir apretaditos… igual hay que tomar en consideración que para una empanada son dos masas”, comentó la periodista.

La conversación continuó junto a su compañero Carlos Grage, pero Álvarez no dudó en defender su teoría e incluso lanzó una divertida frase ante las dudas que comenzaron a surgir.

¡No han hecho empanadas nunca en su vida, señores! Eso es, son dos masas para hacer una empanada”, aseguró.

Un trabajador tuvo que resolver el debate

La seguridad de la conductora comenzó a cambiar cuando ella misma planteó otra posibilidad: que una masa de mayor tamaño pudiera simplemente doblarse después de colocar el relleno.

Frente a la discusión que se había instalado en el estudio, el periodista en terreno decidió terminar con las especulaciones y preguntarle directamente a uno de los trabajadores del local.

Fue entonces cuando don Nelson aclaró el misterio: para preparar las tradicionales empanadas se recomienda utilizar una masa de 22 centímetros, suficientemente grande para poner el relleno y luego doblarla.

Es decir, una sola masa basta para preparar una empanada.

La explicación terminó resolviendo en vivo el insólito debate que se había tomado el despacho y, de paso, confirmó que las cuentas iniciales de la clienta sí tenían sentido: con sus 250 masas podía preparar hasta 250 empanadas.