El sufragio es como un disparo; su valor depende de la puntería del tirador, pero negociar con él es vender el arma al enemigo.
Abraham Lincoln, presidente 16.º de los Estados Unidos
En la política mexicana se ha vuelto común una acusación tan grave como difícil de probar: “entregaron el estado”.
En mi opinión, se trata de dos conceptos, uno democrático y otro de arreglo entre las cúpulas de partidos y candidatos.
El primero se dio cuando Luis Donaldo Colosio siendo presidente del PRI intentó democratizar el partido y reconoció la derrota en Baja California, una elección competida y donde se contaron los votos.
Fue la primera gubernatura que el PRI aceptó perder y más tarde, Ernesto Zedillo reconoció el triunfo de Vicente Fox.
En ambos casos, los sectores tradicionales del PRI, los que hoy aparecen en Morena, calificaron a los protagonistas de “traidores”.
Cuando “entregar” significa pactar
En los tiempos actuales, esta acusación tiene qué ver con un acuerdo cupular entre un candidato, el líder de un partido y un exgobernador. Por ejemplo, cuando se observa que un gobernador de oposición entrega el poder de forma pacífica a un candidato de Morena y, pocos meses después, el gobierno federal lo premia con una embajada o un consulado.
Ante los hechos, las cúpulas del PRI y del PAN suelen acusarlos de pactar la derrota a cambio de impunidad. Narrativa que cobró enorme fuerza entre 2021 y 2023, en el contexto de una rápida expansión de Morena, que arrebató múltiples gubernaturas a los partidos de oposición.
Son los casos de Sinaloa, con Quirino Ordaz; Sonora, con Claudia Pavlovich; Hidalgo, con Omar Fayad; Quintana Roo, con Carlos Joaquín González, y otros como Campeche, Tlaxcala, Tamaulipas y Yucatán.
Pero ¿qué significa realmente entregar un estado?
Lo pregunté a una querida amiga, luchadora social y política a quien respeto profundamente, Adriana Dávila.
—Muy fácil— me respondió: —sacar las manos—.
Y yo agregaría: acordar premios, incentivos y compromisos a espaldas de la ciudadanía.
Entonces quizá, hemos construido una definición muy peligrosa.
Yucatán: la guerra por el poder
La pregunta resulta particularmente pertinente para Yucatán. Después de la derrota del PAN en 2024, la relación entre Mauricio Vila y Renán Barrera terminó convertida en una confrontación pública de egos.
Barrera ha acusado a la dirigencia panista y al grupo vinculado con Vila de controlar decisiones y candidaturas rumbo a 2027; incluso, aunque permaneció en el PAN, dejó su posición en el Comité Ejecutivo Nacional.
Sin embargo, mientras ellos pelean, existe algo mucho más importante que ambos: Yucatán.
El PAN tiene las elecciones de 2027 a la vuelta de la esquina, así como la posibilidad de disputar la gubernatura en 2030, y Mérida continúa siendo uno de sus principales bastiones.
Pero los dos grupos parecen dispuestos a cobrarse cuentas pendientes, aunque en el camino debiliten a su propio partido. Renán acusa a su exjefe y amigo de haber entregado el estado e implícitamente de haberlo sacrificado.
Sin embargo no basta con decir que “le entregaron el estado”. Habrá que revisar qué ocurrió durante su campaña y en su administración municipal en Mérida; por qué no logró mantener la coalición electoral que había llevado al PAN al gobierno y el peso tuvieron los cuestionamientos acumulados durante sus administraciones fue un factor a considerar.
También debe aclarar, con documentos y responsabilidades concretas, los señalamientos relacionados con inversiones y fondos públicos que han provocado controversia en Yucatán, así como los cuestionamientos sobre proveedores vinculados a Morena de los que se ha documentado su participación en negocios de energía y otros rubros, como son los casos de SIMSA de la familia Issa y Roberto Guzmán de Bursamétrica quien huyó del país por el fraude de Segalmex.
Del otro lado está Mauricio Vila.
Su cercanía con AMLO fue pública y evidente, como también fueron públicos algunos de sus resultados que el expresidente reconoció.
En noviembre de 2023, durante la inauguración del parque de La Plancha, Vila enumeró proyectos desarrollados mediante coordinación con el gobierno federal: plantas eléctricas, infraestructura de gas, hospitales, la ampliación del puerto de Progreso y el propio parque.
Entonces volvamos a la pregunta ¿dialogar con el gobierno federal es entregar un estado?
Dialogar institucionalmente para desarrollar políticas públicas y organizar responsabilidades dentro del ámbito de cada instancia no es entregar el gobierno: es trabajar con responsabilidad.
Irresponsabilidad es no dialogar con otro gobierno simplemente porque es de otro color.
Si existen pruebas de que Mauricio Vila utilizó su gobierno para favorecer el triunfo de Morena en Yucatán, que se presenten. Si existió un pacto político, que se documente.
Pero ya basta de manipulación y verborrea.
Renán Barrera, tras no verse favorecido, se lanzó contra la dirigencia del PAN, contra Jorge Romero, (que no ha caído en sus chantajes) contra Mauricio Vila y hasta contra su sucesora, Cecilia Patrón quien siempre lo ha respetado.
Acusaciones al interior de su partido que afectan y debilitan al propio PAN.
¿Quién entrega el estado? ¿A cambio de qué?
Renán está obligado a probar y argumentar sus acusaciones. De lo contrario, se trata de la misma retórica que se ha ventilado en otros casos y que al final terminan en las filas de Morena.
Al tiempo.
X: @diaz_manuel




