Parece empeñado este 2026 en volver una y otra vez a un mismo nombre: Alexander Zverev. Tal vez sea el destino, que el tenis se lo debiera; tal vez, que el quijotesco alemán se lo haya ganado a pulso, por eso de insistir e insistir, y de estar casi siempre ahí; o, tal vez, las extrañas circunstancias actuales —lesiones y ausencias por aquí y por allá— hagan que, sencillamente, la historia esté dándose así. El caso es que como sucediera en Roland Garros y recientemente en el US Open, la gigantesca silueta del tenista de Hamburgo copa el fotograma final de la competición, resuelta este domingo a favor de Europa gracias al triunfo inicial del dobles y, en última instancia, el del propio Zverev (7-6(3) y 6-3 a Learner Tien). Su buen hacer puso el broche a un fin de semana que ya empieza a resultar familiar: show, muchas redes sociales, algo de sobreactuación y tenis, que también lo hay.

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ENSAYO PARA LA COPA DAVIS

Aunque fue el autor del punto definitivo, Zverev abundó en el esfuerzo colectivo y precisó que la victoria de Alcaraz el sábado fue providencial. “Nos dio impulso”, señaló el alemán, mientras Alcaraz dijo que el paso por Londres le ha ayudado mucho, sobre todo anímicamente.

El murciano disfruta en el contexto por equipos y aseguró que encara más “fresco” que nunca el último tramo de la temporada. “Tengo muchas ganas de lo que viene”, anticipó. Esta misma semana, él y Jódar volarán a Tokio (ATP 500), donde el de El Palmar triunfó en 2025 al imponerse a Fritz.

Posteriormente, ambos competirán en Shanghái y tras la gira europea bajo techo, con el Masters de París, llegará el turno de la Copa Davis, competición que ilusiona sobremanera a Alcaraz. No pudo disputarla el curso pasado por una lesión de última hora y, de no mediar percance, irá a Bolonia con todo.

“Este año tenemos un equipazo, con Jódar, Marcel [Granollers], con Pedro [Martínez], Dani [Mérida], Jaume [Munar]... Es una pena que no podamos estar todos; todos nos lo merecemos, pero tenemos una buena oportunidad. La Copa Davis es un gran objetivo para mí”, indicó.

Como remarcaba hace unos días, la Laver le ha permitido “disfrutar de nuevo” e incidió en que le aporta “alegría” a su juego. Zverev, por su parte, valoró su buena línea de resultados. “No ha sido un mal año para mí. Todo ha encajado”, zanjó.