Entre las responsabilidades cotidianas, reservar tiempo para moverse puede resultar difícil. Según Mejor con Salud, la oncóloga Estefanía Palacios plantea un punto de partida sencillo: dedicar diez minutos a caminar suavemente justo después de una comida, sin convertirlo en una exigencia más.
La explicación está en cómo responde el organismo al comer. La glucosa en sangre suele subir, especialmente tras consumir alimentos ricos en carbohidratos. Al caminar, los músculos se activan y aprovechan parte de esa glucosa como energía, lo que puede ayudar a moderar ese aumento frente a permanecer sentado.
Para incorporarlo a tu rutina, la propuesta es elegir una sola comida y el horario que mejor te acomode. No hace falta correr ni acelerar demasiado: el paso debe permitirte conversar sin que te falte el aire. La idea es encontrar una práctica que puedas mantener.
Si salir no es una opción, también hay alternativas dentro de casa. Recorrer un pasillo, subir escaleras despacio o realizar labores domésticas ligeras, como poner en orden la cocina, son posibilidades que recoge la referencia para adaptar ese momento de movimiento.
Los beneficios no son idénticos para todas las personas: influyen las condiciones individuales, lo que se haya comido y la actividad elegida. Aunque el medio señala que existen estudios que respaldan esta práctica, los diez minutos son una orientación práctica, no una indicación médica personalizada. Tampoco sustituyen una alimentación equilibrada ni las recomendaciones generales de ejercicio, y por sí solos no previenen la diabetes.
Esta información no reemplaza la atención profesional. Si tienes diabetes y utilizas insulina o medicamentos que pueden provocar hipoglucemia, consulta con tu médico antes de incorporar el hábito para ajustarlo de manera segura. Cuidarte también implica reconocer tus necesidades y avanzar a un ritmo adecuado para ti.
Fuente: Mejor con Salud. Redacción: Positiva+ Canal.





