La jefa de gobierno, Clara Brugada y todo su gabinete firmaron hoy en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento el Decálogo de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, mediante el que se comprometieron a ser honestos, austeros y luchar de frente contra la corrupción.

No puede haber transformación verdadera si no hay una nueva ética pública, servir a la Ciudad de México, es un honor, jamás un privilegio personal. Por eso quienes integramos el gobierno de la ciudad, hoy firmamos el decálogo de ética, honestidad, y cero corrupción" dio a conocer la jefa de gobierno antes de dar a conocer a los medios el contenido del decálogo.

El primer punto del decálogo es el derecho a la buena administración pública pues "Toda persona tiene derecho a un gobierno que actúe con legalidad, integridad, eficacia y diligencia que garantice sus derechos y responda al interés general: gobernar bien no es una concesión, es un derecho de la ciudadanía y una obligación del gobierno".

El segundo punto del decálogo es "el presupuesto es sagrado" y al describirlo Brugada expuso que "Cada peso pertenece al pueblo y debe regresar al pueblo convertido en derechos, obras, servicios, bienestar: ni un peso público para intereses privados o para fines distintos a los definidos en la ley o para obtener beneficios personales".

El tercer punto es "Gobierno honesto, cero corrupción, cero impunidad. La honestidad no admite excepciones, servimos al interés general, nunca a intereses particulares o de grupo. Ningún cargo, recurso o decisión pública puede dedicarse para obtener beneficios personales, familiares, políticos o particulares. La privatización de bienes o espacios públicos será considerada una forma de corrupción, no vamos a tolerar sobornos, moches, el influyentismo, conflictos de interés, nepotismos, patrimonialismos, ni ninguna forma de corrupción".

Al respecto la mandataria expuso que en su administración "Quien traicione la confianza pública deberá asumir las consecuencias".

Y habló de que "el Poder es para servir jamás para servirse, la relación con la ciudadanía debe basarse en el principio de que las personas son titulares de derechos, la población, las personas y las personas servidoras públicas somos depositarias de obligaciones. Un cargo público no concede privilegios, impone obligaciones, ninguna posición de gobierno estará por encima de la ley, ni de la ciudadanía".

El cuarto punto del decálogo que firmó todo el gabinete, empezando por la secretaria general de la Contraloría, Nashieli Ramírez y el titular de la secretaría de vivienda de la Ciudad de México, Inti Muñoz, es "cero lujos, privilegios y ostentaciones".

Sobre ese tema, Brugada expuso "Tenemos que gobernar con el ejemplo: el servicio público no es una vía para vivir por encima del pueblo, sino para servirlo. Rechazamos los lujos, privilegios y gastos superfluos con cargo al erario. La austeridad empieza por quienes gobiernan menos para el gobierno más para la gente".

El quinto punto es "transparencia total para el buen gobierno: La transparencia y la rendición de cuentas son obligaciones permanentes y exigibles. La ciudadanía tiene derecho a saber qué hacemos, cómo lo hacemos y en qué gastamos cada peso".

El sexto punto se refiere a "menos burocracia, más solucione: Las instituciones están para resolver, no para poner obstáculos. Trabajamos con eficacia, diligencia, y sencillez. Nunca más hacer peregrinar a la gente de oficina en oficina. La administración pública no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio de fines humanos y sociales".

El séptimo punto del decálogo es "menos burocracia, más soluciones", el octavo punto consiste en "Buen trato cero prepotencia o abuso de poder" el noveno punto es "gobernamos para todas, todos y todes y por el bien de todos, primero quienes menos tienen gobierno de territorio, no de escritorio, recorrer las calles, escuchar a las comunidades, tocar casa por casa y gobernar, obedeciendo".

Y el décimo punto es "el servicio público es para transformar, no solo para administrar. Hacemos del poder y la buena administración herramientas para la transformación y la mejora de la ciudad y de la vida de la gente, no para la permanencia de un grupo o de un sector en el poder".