“La maternidad es extremadamente agotadora y tiene costos muy altos para las madres”, dice Victoria Ruiz, mexicana de 24 años que ha decidido no tener hijos. De acuerdo con la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el promedio de natalidad en México disminuyó de 2.1 hijos en 2020 a 1.9 en 2025.

EL UNIVERSAL habló con cinco mujeres sobre sus razones para ser o no ser madres: Nicole Gijón, Victoria Ruiz y Paola Simón, quienes han decidido no ejercer su maternidad, además de Angélica Castañeda, madre de Romina de 6 años, y Marisol Javier, con 6 meses de embarazo.

Para Brenda Gómez Cruz, docente e investigadora de psicología social en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, el primer cambio que ocurrió es que se ha modificado la idea de que las mujeres nacieron con la “encomienda de ser madres”. “Fuimos criadas con la idea de que al crecer debemos convertirnos en madres, cuidar a nuestros hijos y dedicarnos al hogar, pero cabe preguntarnos actualmente, ¿qué le estamos ofreciendo a los niños y niñas?”, cuestionó en entrevista para EL UNIVERSAL.

Elisa Calleja, doctora en bioética e investigadora en reproducción asistida, explicó que México no es el único país con baja natalidad; este fenómeno es global y “preocupa a distintos países porque no habrá relevo generacional productivo para nuestra generación, seremos viejitos que no producen y no habrá jóvenes trabajando”.

Para la especialista, la educación ha permitido a las mujeres tener más herramientas a la hora de tomar esta decisión sobre su cuerpo y derechos reproductivos, porque el costo de vida es tan elevado que deben optar por su desarrollo profesional o ser madres. El Inegi reportó que las mujeres sin educación tienen en promedio 4.9 hijas o hijos; sin embargo, este número disminuyó a 1.2 en las mujeres con mayor nivel educativo.

"Viendo los índices del Inegi, ningún estado en México llegó al reemplazo poblacional; la Ciudad de México fue el más bajo, pero incluso Chiapas, considerado rural, no lo logró. Las mujeres están más conscientes de la carga que implica, pero también de la violencia que se vive. Antes se creía que entre mayor número de hijos, más trabajadores para ayudar económicamente”, explica.

Otro de los factores que juega en contra, según Calleja, es que, conforme ha pasado el tiempo, las mujeres deciden ser madres a mayor edad y comienza el temor a que sus hijos tengan alguna discapacidad, por lo que con la tecnología se puede detectar y en muchas ocasiones interrumpen el embarazo para evitarlo porque “no quieren complicarse la vida”. “Si te has dado cuenta, ves a menos personas con síndrome de Down y es porque han nacido menos”, señala la experta.

"No es sólo embarazarse y ya"

Nicole Gijón, de 33 años, se dedica a la hotelería, en el área de restaurante y banquetes, por lo que trabaja hasta altas horas de la noche, en fines de semana y fechas festivas; aunque la paga “es buena”, casi no tiene tiempo.

Para ella no se trata solo de “embarazarse y ya”, sino de un proceso que inicia con la elección de la pareja, luego resolver “¿quién lo va a cuidar?, ¿qué sacrificios en mi carrera profesional voy a hacer?, ¿qué implica para mí dejar mi profesión por 5 o 10 años?”, se cuestiona.

Otro factor que influyó en su decisión es que considera que los hombres, en su mayoría, no se hacen cargo de la crianza, “no hay corresponsabilidad”, y lo ha visto en su historia de vida, en compañeras de trabajo, que en su mayoría son madres autónomas.

"Vengo de un padre ausente, mi mamá fue madre autónoma y no tuve carencias económicas, pero sí emocionales; no me gustaría replicar eso para mis hijos. No se trata de satisfacer un deseo, sino de pensar en las responsabilidades que lleva”, asegura Nicole.

Acusa que no hay infraestructura, guarderías ni una buena educación para que las mujeres puedan trabajar y confíen en dejar a sus hijos allí. “Mi mamá y mi abuela tenían carencias económicas; las dejaban solas todo el día porque tenían que trabajar, a mí no me pasó, pero quiero eso de mínimo para mis hijos. Entonces ahí es cuando pienso que requiero tiempo, esfuerzo y dinero, pero no puedo dar ambas cosas”.

Nicole Gijón. Foto: Gabriel Pano / EL UNIVERSAL

Influyen condiciones económicas y sociales

Paola Simón, de 22 años, afirma que su decisión de no querer tener hijos se debe a la falta de condiciones económicas y sociales que enfrentan las nuevas generaciones. En su perspectiva, factores como la inseguridad, el acceso a la vivienda, el empleo y el costo de vida han transformado la manera en que muchas mujeres conciben la maternidad.

“Influyen muchos factores, el costo de vivienda, por ejemplo, porque no solo es dónde voy a vivir cuando él o ella nazca, sino que también ¿qué le voy a dejar?, ¿qué le estoy dejando?”, cuestiona.

A su juicio, la maternidad también implica costos profesionales y económicos que muchas mujeres ya no están dispuestas a asumir. En ese contexto, opina que tener hijos ha dejado de ocupar el lugar que tradicionalmente tenía en el proyecto de vida de muchas mujeres. “Tener hijos dejó de ser una prioridad y pasó a segundo plano”, dice.

Paola Simón. (29/09/26). Foto: Fernanda Rojas / EL UNIVERSAL

Crianza recae en las mujeres

Por otro lado, para Victoria Ruiz, de 24 años, las incertidumbres sobre el futuro, las condiciones económicas y la carga que todavía recae sobre las mujeres en las tareas de crianza son algunos de los factores que la han llevado a replantearse la maternidad.

Su perspectiva está relacionada con las experiencias que ha observado en mujeres de su entorno, donde la crianza puede representar un desgaste significativo y tener consecuencias económicas y personales. “La maternidad es extremadamente agotadora y tiene costos muy altos tanto en las madres como en las hijas”, afirma.

Considera que, pese a los cambios en la distribución de las responsabilidades familiares, las mujeres todavía cargan con una parte importante de las labores de cuidado.

Victoria Ruiz. (29/09/2026). Foto: Fernanda Rojas / EL UNIVERSAL

"La maternidad está muy romantizada"

Por otro lado, Angélica Castaño, de 29 años de edad, cree que “la maternidad está muy romantizada porque es una chinga, es extenuante, a veces lloras y te quieres arrancar el cabello, pero es la chinga más hermosa”, asegura.

Como madre autónoma, de Romi, de 6 años, ha enfrentado retos desde la gestación, luego violencia obstétrica y ahora con violencia vicaria.

Su trabajo como emprendedora en un negocio de cuidado de animales de compañía le permite tener tiempo para cuidar de su hija, pero acusa que es difícil. “Dedicarse al hogar, a la crianza y a trabajar, sin apoyo de la pareja ni ingresos económicos de su parte, además, la desigualdad salarial o padecer discriminación”.

Sin embargo, cada vez que habla de Romi asegura que fue “una niña soñada, deseada, planeada y sumamente amada desde el minuto cero. Decidí ser mamá; me encanta la vida con ella, para mí es un sueño hecho realidad, pero desde mi punto de vista, algunas causas de la baja en fecundidad son el abandono de los padres, la brecha de género y la inseguridad”, dice.

Angélica Castañeda, creadora del emprendimiento La señora de los perris, y su hija Romina de 6 años de edad. (26/09/2026). Foto: Germán Espinosa / EL UNIVERSAL

"Está bonito sentir que hay vida dentro de ti"

Con 6 meses de embarazo, la médica Marisol Javier, de 33 años, está ilusionada con ser mamá. “Está bonito sentir que hay vida dentro de ti, desde que oyes el corazoncito y los movimientos”, cuenta, aunque siente el constante cuestionamiento sobre “sí lo está haciendo bien”. Teme que así como ella, su bebé carezca de la presencia de sus padres debido a la falta de tiempo por su profesión. “Creo que muchas mujeres no quieren tener hijos por el miedo a no poder cumplir con todo lo que requiere un bebé”, dice.

Aunque no padeció los síntomas del embarazo, cree que hubo “una revolución emocional”, así como cambios en su persona y con las personas que se rodea porque ahora una persona depende de ella. “Creo que sí debe haber una preparación psicológica, porque mis prioridades cambiaron”, explica.

Marisol Javier tiene 6 meses de embarazo y está ilusionada al ser madre de un niño (03/10/2026). Foto: Brenda Martinez / EL UNIVERSAL

Piden ajustar políticas públicas con enfoque de género

Ante este contexto, la investigadora Brenda Gómez Cruz exigió ajustar las políticas públicas con un enfoque de género para dar facilidades y acceso a un hogar, apoyos económicos, cumplimiento de permisos de maternidad, reforzamiento de la seguridad. Asimismo, hizo un llamado a la sociedad a cambiar la cultura de los roles de género, la división de las labores del hogar y la corresponsabilidad en la crianza de los hijos.

Finalmente, cuatro de las mujeres que EL UNIVERSAL entrevistó, consideraron que, en caso de que su método anticonceptivo fallara optarían por el aborto para interrumpir su embarazo. “En mis condiciones actuales ni siquiera lo pensaría, es una decisión tomada”, dijeron.

De acuerdo con la Encuesta del Inegi, la causa por la cual las personas deciden no tener hijos es porque buscan planearlos o tenerlos a mayor edad.

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